Sobre el genitivo griego Mateo 1.1 caso ilustrativo, cursos online de griego clásico y koiné


 

Sobre el genitivo griego
Mateo 1.1 caso ilustrativo
Nociones de morfosintaxis griega (griego clásico y griego koiné)

Héctor B. Olea C.

Si el caso acusativo es el caso ideal del complemento del verbo transitivo griego, el genitivo es el caso ideal del complemento del nombre o sustantivo.

En tal sentido, observa Junior Alexandre: “El genitivo propio es el caso de la delimitación, definición o descripción. Este tipo de genitivo define al nombre que modifica, atribuyéndole cualidad o relación”.

Además, en el fondo, todos los usos del genitivo apuntan hacia la noción general de determinación, delimitación, restricción o precisión de un dominio, pues un sustantivo en genitivo limita siempre el significado del sustantivo del que depende (y digo yo, «al que complementa»), «Gramática de griego (clásico y helenístico)», Herder, 2016, página 184.

Consecuentemente, es el caso genitivo el caso que muy probablemente se verá con más frecuencia en una oración griega, en un texto griego, en cualquiera de los tres géneros gramaticales que tiene la flexión nominal griega (masculino, femenino y neutro) y el número (singular y plural para el griego koiné o bíblico, pero incluyendo el número dual para el griego clásico).

Luego, el caso genitivo se verá complementando al nominativo, al mismo genitivo, al dativo, al acusativo y al vocativo.

Por ejemplo, una oración sencilla como: «El Señor enseña a los siervos en la casa», puede ser ampliada empleando el caso genitivo para complementar el sujeto (el Señor), el objeto directo (los siervos) y el complemento circunstancial de lugar (en la casa); en la siguiente manera: «El Señor de la iglesia enseña a los siervos del gobernante en la casa de los hermanos de sus discípulos».

Finamente, respecto de Mateo 1.1, por un lado, es preciso decir que está conformado por un sustantivo en caso nominativo, femenino singular (de la segunda declinación), que inicia el versículo, seguido por una serie de siete genitivos; por otro lado, debe tenerse en cuenta que, formalmente, no constituye una oración por carecer de un verbo finito (conjugado).

Por supuesto, como siempre, invito a considerar la imagen anexa, con la cual espero ilustrar estas líneas.

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Jesús, ¿«resucitó» o «fue resucitado»? ¿Desacierto gramatical en la traducción bíblica o sutileza teológica?



Jesús, ¿«resucitó» o «fue resucitado»?
¿Desacierto gramatical en la traducción bíblica o sutileza teológica?
Nociones de morfosintaxis griega

Héctor B. Olea C.

Al margen de la discusión respecto de la resurrección desde el punto de vista del análisis histórico y desde las ciencias naturales; me he propuesto analizar las formas en que gramaticalmente los autores del Nuevo Testamento hacen referencia a la llamada «resurrección de Jesús», y la manera en que dichas formas nos han llegado en las versiones de la Biblia.

El tal sentido, surge la pregunta: Para los autores del Nuevo Testamento, ¿Jesús resucitó por sí mismo? ¿Fue Jesús un agente, un sujeto agente?

¿Fue Jesús resucitado por otro, por Dios? ¿Fue Jesús un objeto directo (de verbos transitivo en voz activa) o un sujeto paciente (con verbos transitivos en voz pasiva)?

Precisiones técnicas desde el punto de vista lingüístico y gramatical

Desde el punto de vista gramatical (morfosintáctico) hay dos formas en la que se puede presentar la figura y función sintáctica «agente» (el responsable de la acción verbal): por un lado, como «sujeto agente» (con un verbo en voz activa, y en griego, incluso con un verbo en voz media); por otro lado, como «complemento agente» (con un verbo transitivo en voz pasiva).

Consecuentemente, también hay dos formas de presentar a quien recibe o sufre directamente la acción verbal: como «objeto o complemento directo» (con un verbo transitivo en voz activa), y como «sujeto paciente» (con un verbo transitivo en voz pasiva).

Luego, ¿cómo describen los autores del Nuevo Testamento a Jesús respecto de su asumida resurrección? ¿Cómo sujeto agente? (¿resucitó por sí mismo?) ¿Cómo objeto directo? (¿resucitado por otro?) ¿Cómo sujeto paciente? (¿resucitado por otro?).

Los datos que proporciona el Nuevo Testamento mismo

A la luz de Juan 10.17-18 («Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre», RV 1960.), se podría imaginar que el pensamiento de los autores del Nuevo Testamento es uniforme respecto de la asumida resurrección de Jesús: «Jesús ofreció voluntariamente su vida, y por sí mismo la volvió a tomar».

Sin embargo, las cosas no son tan sencillas, como veremos a continuación.

Tomando como punto de partida la versión Reina Valera 1960, hay una serie de textos en los cuales se emplea la forma verbal «resucitó» (forma verbal en voz activa), para hacer referencia a la resurrección de Jesús.

Sin embargo, entre esos textos que emplean la forma verbal «resucitó», hay que distinguir los textos que sugieren que, aparentemente, en principio, Jesús resucitó por sí mismo («sujeto agente» de un verbo en voz activa), de los textos que sugieren que Jesús fue resucitado por otro, por Dios (como «objeto directo» de un verbo transitivo en voz activa).

Consecuentemente, será mediante tres imágenes anexas donde vamos a ilustrar y profundizar en tres tipos de textos: 1) los textos que en la versión Reina Valera nos han llegado con la traducción «resucitó» (en voz activa) que, aparentemente, sugieren que Jesús fue un sujeto agente, que se resucitó a sí mismo; pero que en el griego se empleó la voz pasiva (indicando que Jesús más bien fue resucitado por otro, por Dios); 2) los textos que nos han llegado en la versión Reina Valera con la traducción «resucitó» (en voz activa), y en el griego también se empleó la voz activa, y que en un principio señalan a Jesús como «sujeto agente» (como alguien que resucitó por sí mismo); 3) los textos que en la versión Reina Valera 1960 como en el griego también se empleó la voz activa, pero asumiendo a Jesús como objeto directo de verbos transitivos en voz activa, y a Dios como «sujeto agente», por lo que señalan a Jesús como alguien resucitado por otro, por Dios, y no por sí mismo.

Por supuesto, entre los textos que tanto en el griego como en la versión Reina Valera 1960 se utilizó la voz activa y que apuntan a Jesús como «objeto directo» de verbos en voz activa; hay que distinguir entre los que en la versión Reina Valera 1960 nos han llegado con la traducción «resucitó», y los que muestran la traducción «levantó».

Finalmente, invito a considerar detenidamente las tres imágenes anexas, con las cuales espero ilustrar estas líneas.

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El participio griego atributivo en Hebreos 13.20, nociones de morfosintaxis del griego clásico y de griego koiné


El participio griego atributivo en Hebreos 13.20

Nociones de morfosintaxis del griego clásico y de griego koiné

Héctor B. Olea C.

Como en español, el participio es una forma nominal del verbo (un lexema verbal no conjugado, verboide). Por otro lado, puede tener un valor adjetival, sustantivado y adverbial, cuando no está formando un tiempo perifrástico.

En tal sentido, en una imagen anexa explico el adjetivo atributivo que está presente en Hebreos 13.20, con sus propios complementos, y que constituye una proposición subordinada adjetiva.

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Una vez más sobre la voz pasiva griega Algunas pautas para su comprensión y traducción

Una vez más sobre la voz pasiva griega
Algunas pautas para su comprensión y traducción

Héctor B. Olea C.

En griego como en español, uno de los accidentes gramaticales (categorías accidentales) del verbo, es la «voz gramatical» (accidente gramatical que indica o sugiere el tipo de relación que tiene el sujeto con la acción verbal).

Ahora bien, en griego, a diferencia del español, la voz gramatical es propiamente un accidente del verbo (si bien con implicaciones sintácticas), de ahí que en griego podamos distinguir: 1) una forma verbal en voz activa; 2) una forma verbal en voz media pasiva: 3) una forma verbal estrictamente en voz media, y una forma verbal estrictamente en voz pasiva.

Por cierto, en el tema de presente (tiempo presente e imperfecto) la voz pasiva es una cuestión de desinencias (desinencias activas, desinencias medias pasivas), pero en el aoristo (1ero y 2do), en el futuro (1ero y 2do) y en el perfecto y pluscuamperfecto (1ero y 2do) tiene además implicaciones lexemáticas, o sea, que, para el aoristo (más bien para el aoristo 1ero o débil), el futuro y el perfecto, el griego cuenta con una base morfológica o lexema propio de la voz pasiva.

En efecto, precisamente entre las llamadas «seis partes fundamentales» del sistema verbal griego, existe una «quinta parte fundamental» (el perfecto medio pasivo, de la cual deriva el pluscuamperfecto medio pasivo) y una sexta parte fundamental (el aoristo pasivo, de la cual deriva el futuro pasivo).

Sin embargo, en español, la voz gramatical es más bien una cuestión sintáctica, por eso se habla de «construcciones oracionales activas», «construcciones oracionales pasivas» y «construcciones sintácticas medias» (muy distinta a la voz media griega, y de la cual hablaré en otra publicación).

En otras palabras, no tiene el español la diferencia entre «desinencias activas», «desinencias medias» y «desinencias pasivas».

En efecto, en español la voz gramatical no es un asunto de la composición interna del verbo o del lexema verbal (como en griego), sino más bien un aspecto relativo a la sintaxis.

Observación: En español (como en griego) las oraciones en voz pasiva, en construcción pasiva, el «sujeto» no es «agente» (no es el responsable de la acción verbal), y el «agente», de ser mencionado o especificado, aparece como un «complemento» («complemento agente»).

Otros dos apuntes importantes sobre la voz pasiva

En primer lugar, tanto en griego como en español, por lo general, se evita la voz pasiva, las construcciones pasivas, por su complejidad; sin embargo y, de todos modos, están presentes en ambas lenguas.

En segundo lugar, el español cuenta básicamente con dos formas para expresar la voz pasiva: 1) la pasiva perifrástica o de participio (que emplea el verbo «ser» como auxiliar, y el verbo correspondiente, el de la voz activa, en participio). Por ejemplo, la oración en voz activa: «Los estudiantes estudiaron la lección asignada», redactada en voz pasiva perifrástica resulta en: «La lección asignada fue estudiada por los estudiantes».

Y 2) la «pasiva refleja», la cual emplea como auxiliar la forma pronominal «se» y el verbo de que se trate en voz activa. Esta tiene dos formas: la llamada «pasiva refleja», por ejemplo, la oración activa: «Los hermanos conocieron al profesor de griego», redactada en «voz pasiva refleja» resulta en: «Se conoció el profesor de griego» (no reflexiva); pero redactada en la llamada «pasiva refleja impersonal o unipersonal», resulta en: «Se conoció al profesor de griego».

Consejos prácticos para la traducción de la voz pasiva griega

En primer lugar, si el texto griego incluye o especifica el «complemento agente» (el agente responsable de la acción verbal del verbo en voz pasiva), la traducción al español debe emplear la «voz pasiva perifrástica» (que admite la especificación del complemento agente) incluyendo el «complemento agente».

En segundo lugar, si el texto griego excluye (no especifica) el agente responsable de la acción del verbo en voz pasiva («complemento agente»), se puede traducir al español empleando la voz pasiva perifrástica (sin el «complemento agente»), la pasiva refleja o la pasiva refleja impersonal, indefinida o unipersonal.

En tercer lugar, en una imagen anexa voy a considerar, a manera de ilustración, dos textos del Nuevo Testamento Griego en construcción pasiva, uno que nombra o especifica al que «complemento agente» (Mateo 4.1), y otro que no lo hace (Romanos 10.13).

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El género gramatical del sustantivo hebreo «rúaj» Nociones de la morfosintaxis del hebreo bíblico


El género gramatical del sustantivo hebreo «rúaj»

Nociones de la morfosintaxis del hebreo bíblico

Héctor B. Olea C.

Decir que el sustantivo hebreo «rúaj» es de género femenino, estrictamente de género femenino, pone en evidencia un desconocimiento de ciertos aspectos del vocabulario o léxico de la Biblia Hebrea, de la sintaxis del hebreo bíblico y de la forma en que sintácticamente funciona dicho sustantivo en la Biblia Hebrea, por supuesto, al margen de la polisemia que lo caracteriza.

En tal sentido, con estas líneas me he propuesto poner de relieve e ilustrar la forma en que la sintaxis hebrea es la forma adecuada para establecer el género gramatical del sustantivo «rúaj» en cada caso, en cada texto de la Biblia Hebrea en el que aparezca.

Por supuesto, habrá casos en los que la construcción sintáctica no permitirá establecer de manera indiscutible el género gramatical de sustantivo «rúaj».

En todo caso, a la luz de las construcciones sintácticas que sí nos permiten establecer con seguridad el género gramatical del sustantivo «rúaj» en la Biblia Hebrea, con absoluta certeza podemos llegar a las siguientes conclusiones.

En primer lugar, el sustantivo «rúaj» se usa por lo general como un sustantivo de género femenino.

Por ejemplo, «rúaj» es de género femenino en Génesis 1.2 (porque está sintácticamente relacionado con un participio (adjetivo verbal) de género femenino y singular), y en Ezequiel 18.31 (por estar relacionado sintácticamente con un adjetivo femenino singular).

Observación: En hebreo el adjetivo siempre expresa sin ambigüedad alguna el género gramatical del sustantivo al cual califica y con el cual está relacionado sintácticamente, al margen de cualquier irregularidad morfológica que pueda exhibir el sustantivo.

En segundo lugar, hay varios casos en los que el sustantivo «rúaj» se emplea como un sustantivo estrictamente de género masculino.

Por ejemplo, «rúaj» es de género masculino (un sujeto de género masculino) en Números 11.31 y en 1 Reyes 18.12, por funcionar sintácticamente como «sujeto nominal» de un verbo en la tercera persona masculina singular.

Observación oportuna: El género gramatical es uno de los accidentes gramaticales del verbo en el hebreo bíblico (lo mismo que en el arameo bíblico), contrario a lo que ocurre en el griego (clásico y koiné) y en español.

En tercer lugar, hay casos en los que el sustantivo «rúaj» se emplea al mismo tiempo y en un mismo contexto como un sustantivo de género masculino y como un sustantivo de género femenino.

Por ejemplo, en 1 Reyes 19.11 «rúaj» es tanto de género femenino (por estar relacionado sintácticamente con un adjetivo de género femenino singular: «guedolá»: «grande»), como de género masculino (por estar relacionado sintácticamente con un adjetivo de género masculino singular: «jazáq»: «fuerte»).

Por supuesto, como siempre, invito a considerar la imagen anexa con la cual voy a ilustrar estas líneas.

Muy a propósito de nuestro «curso de hebreo bíblico» (en desarrollo), de nuestro «Diplomado sobre Jonás» (también en desarrollo), y de nuestra continua oferta de clases intensivas y personalizadas, asesorías, acompañamiento, soporte y tutorías especializadas, enfocadas en las necesidades particulares del estudiante o institución.

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Mateo 8.32 y la clasificación de las variantes textuales en el Nuevo Testamento Griego


 
Mateo 8.32 y la clasificación de las variantes textuales en el Nuevo Testamento Griego
Nociones de crítica textual del Nuevo Testamento

Héctor B. Olea C.

Acertadamente observa Josep O’ Callaghan que las variantes que presenta el texto del Nuevo Testamento Griego se pueden clasificar en «simples» (las que presentan un único tipo de variante: omisión, inserción o interpolación, inversión o mutación) y las «compuestas» (las que presentan más de un tipo de variante: inserción o adición con mutación, omisión con mutación, inversión con mutación, adición con omisión y cambio, omisión con inversión, inversión en palabras separadas, mutación en palabras separadas, variación de toda la frase), «Introducción a la crítica textual del Nuevo Testamento», Verbo Divino, 1999, páginas 11 y 12.

En tal sentido, quiero llamar la atención sobre la problemática textual que involucra la presencia de la palabra «cerdos» en el texto griego de Mateo 8.32.

Por supuesto, será mediante una imagen anexa que voy a ilustrar dicha problemática.

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El «caso dativo» de objeto directo, de objeto indirecto y de complemento de destinatario (de beneficiario)


 

El «caso dativo» de objeto directo, de objeto indirecto y de complemento de destinatario (de beneficiario)

Nociones de griego clásico y de griego koiné

Héctor B. Olea C.

Como se sabe, la flexión nominal griega (declinación) tiene cinco casos: nominativo, genitivo, dativo, acusativo y vocativo.

Pero en este breve artículo vamos a considerar estrictamente tres de las funciones sintácticas del «caso dativo»: el dativo de objeto o complemento directo, el dativo de objeto o complemento indirecto y el dativo de complemento de destinatario (de beneficiario).

Desinencias del dativo en las tres declinaciones griegas

En una imagen anexa mostraré las desinencias del caso dativo, en singular y en plural, en los tres géneros (masculino, femenino, neutro), y en conformidad a las tres declinaciones griegas (primera, segunda y tercera).

El dativo de objeto o complemento directo

En la lengua griega hay un conjunto de verbos transitivos que no se complementan con el esperado «caso acusativo» (el ideal y dominante caso del objeto o complemento directo de los verbos griegos transitivos).

O sea, son verbos transitivos que su objeto o complemento directo no se presenta en el «caso acusativo», sino en el «caso dativo».

Entre estos verbos están los que enfatizan relaciones personales estrechas, como: servir, adorar, agradecer, dar gracias, creer, ayudar, y verbos que representan autoridad o sumisión a ésta, como: ordenar, mandar, instruir, ordenar, dirigir, comandar, avisar, censurar, reprender, desobedecer, seguir, etc. («Gramática de griego clásico y helenístico», de Manuel Alexandre Júnior, Herder, 2016).

Caso ilustrativo: Mateo 9.9

Aquí en la expresión «sígueme», vemos el imperativo presente activo, segunda persona del singular, del verbo «akoluzéo» (yo sigo a), más «moi», el caso dativo del pronombre personal de la primera persona del singular, «egó» (yo): «akolúzeimoi»: «sígueme» (sígueme tú a mí).

El dativo de objeto o complemento indirecto

El llamado «dativo puro», o «dativo propio», es el dativo que funciona como objeto o complemento indirecto, por supuesto, de un verbo transitivo.

Ahora bien, respecto de la traducción del dativo de complemento u objeto indirecto, es preciso tener en cuenta las siguientes observaciones.

El dativo de complemento u objeto indirecto puede ser traducido al español de dos maneras.

Por un lado, con la redacción del complemento u objeto indirecto del español, empleando la forma del complemento indirecto del pronombre personal de la tercera persona singular (le) y plural (les), o la preposición «a» (o ambos: «le dio un regalo a su amiga»).

Por ejemplo: «Jesús dijo a él» (o «Jesús le dijo»): Marcos 14.30

«Entonces dijo a los judíos» (o «entonces les dijo…»): Juan 19.14

Por otro lado, el dativo griego de complemento u objeto indirecto, se puede traducir al español con el llamado «complemento de destinatario» o «complemento de beneficiario», empleando la preposición «para».

Por ejemplo, en Génesis 8.20, en la traducción: «Y Noé edificó un altar para el Señor» («para el Señor», según el texto hebreo; pero «para Dios» según la traducción griega), las expresiones «para el Señor» y «para Dios» constituyen «dativos de complemento de destinatario» (o «de beneficiario»).

Pero la traducción de Génesis 8.20 asumiendo los dativos empleados como «dativos de objeto o complemento indirecto», la traducción iría en la siguiente línea: «Y Noé le edificó un altar al Señor» («al Señor», según el texto hebreo; pero «a Dios» según la traducción griega).

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«Hijo de Dios» o «el Hijo de Dios» en Mateo 4.3 Nociones de morfosintaxis del griego clásico y del griego bíblico


 
«Hijo de Dios» o «el Hijo de Dios» en Mateo 4.3
Nociones de morfosintaxis del griego clásico y del griego bíblico

Héctor B. Olea C.

La lectura de Mateo 4.3 en diversas versiones de la Biblia en español, nos pone al tanto de que una gran mayoría ha traducido el texto en cuestión «si eres Hijo de Dios» (la palabra «Hijo» sin el artículo determinado); y que solamente algunas versiones han traducido si eres «el Hijo de Dios» («Traducción en lenguaje actual», «Nueva Traducción Viviente», «Nueva Versión Internacional»).

Ahora bien, ¿en qué se sustenta la traducción «si eres Hijo de Dios» (la palabra «Hijo» sin el artículo determinado)?

Respuesta: Se sustenta, es mi sospecha, en el hecho de que la palabra «hijo» carece del artículo determinado en el texto griego; sin embargo, a la luz de la gramática (morfosintaxis) griega esto no justifica tal traducción.

Me explico.

La redacción griega de Mateo 4.3 es la de una oración condicional que involucra una oración copulativa conformada por: 1) un «si» condicional; 2) seguido por la palabra «hijo» (el atributo) sin el artículo determinado; 3) seguida por el verbo copulativo; 4) seguido por la palabra «Dios» en caso genitivo y con el artículo determinado.

Ahora bien, la sintaxis griega establece que el «atributo» de una oración atributiva o copulativa (también llamada de «predicado nominal») por lo general no ha de llevar el artículo determinado (sin que esto implique que el «atributo» es necesariamente indeterminado).

Sin embargo y, por un lado, también establece que, si el «atributo» es colocado después del verbo copulativo (el verbo copulativo delante del atributo), este puede llevar el artículo determinado, pero no necesariamente (sin que por eso sea automáticamente indeterminado).

Por otro lado, si el «atributo» está colocado delante del verbo copulativo (el verbo copulativo después del «atributo»), como es el caso de Mateo 4.3, el «atributo» jamás ha de llevar el artículo determinado (sin que esto implique que automáticamente sea indeterminado).

Consecuentemente, a nuestro modo de ver, la traducción «si eres Hijo de Dios» se sustenta en un mal entendido de la sintaxis griega, y del contexto en que dicha afirmación aparece.

Luego, las honrosas tres excepciones representadas por las versiones: «Traducción en lenguaje actual», «Nueva Traducción Viviente» y «Nueva Versión Internacional», a nuestro juicio, representan la opción acertada, por supuesto, al margen de cómo se interprete la filiación divina de Jesús, al margen de la manera en que se entienda que Jesús es hijo de Dios.

En tal sentido, no se debería ignorar que, precisamente en Mateo 3.17, encontramos la afirmación «este es mi hijo amado», afirmación que en el texto griego constituye una oración atributiva, copulativa, de predicado nominal (lo mismo que en Mateo 4.3).

Pero, a diferencia de Mateo 4.3, en Mateo 3.17 la misma palabra «hijo», el «atributo» de dicha oración copulativa, aparece con el artículo determinado sencillamente porque esta vez en un «atributo» colocado después del verbo copulativo (el verbo copulativo delante del atributo).

En consecuencia, a la luz de lo que establece la gramática (morfosintaxis) griega, tanto en el griego clásico como en el griego koiné o bíblico, y a la luz de la pista que ofrece Mateo 3.17; la traducción acertada de Mateo 4.3 deber ser «si eres el Hijo de Dios» (opción rechazada por la mayoría de las versiones de la Biblia en español).

Finalmente, como siempre, invito a considerar detenidamente la imagen anexa con la cual espero hacer más comprensibles estas líneas.

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Por otro lado, debes saber que todos nuestros cursos están dirigidos al público general, al margen de su creencia religiosa o falta de compromiso con una determinada teología institucional; pero seriamente interesado en el estudio profesional, crítico, académico e independiente de las lenguas bíblicas, del griego clásico y más.

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La problemática del nombre «Jonás» Nociones de morfosintaxis hebrea


 

La problemática del nombre «Jonás»

Nociones de morfosintaxis hebrea

Héctor B. Olea C.

En la clase inaugural de nuestro «Diplomado sobre el libro de Jonás» (que iniciamos anoche y para el cual todavía estás a tiempo), y como parte de algunos aspectos introductorios; quisimos poner de relieve la problemática relativa a la palabra hebrea que se traduce «Jonás».

En primer lugar, el nombre español «Jonás», es más bien una transliteración de la forma griega «ionás», que pasó al latín como «Yonas».

En segundo lugar, la palabra o sustantivo hebreo que se ha traducido «Jonás», o sea, «yoná» («yonáh»), por un lado, es un sustantivo común y de género femenino, con el significado de «paloma».

Nota: En la imagen anexa voy a especificar las características morfológicas que señalan a «yoná» («yonáh») como un sustantivo o nombre común y de género femenino (paloma).

En tercer lugar, como nombre propio, «yoná» («yonáh») es un sustantivo estrictamente de género masculino y singular (sin las características flexionales que tiene como nombre común).

En cuarto lugar, en la imagen anexa también voy a poner de relieve cuatro pistas sintácticas que demuestran que, como sustantivo o nombre propio, «yoná» («yonáh») debe ser asumido como un sustantivo estrictamente de género masculino y singular («Jonás»).

Consecuentemente, invito a considerar con detenimiento la imagen anexa, con la cual espero ilustrar y hacer más comprensivas estas líneas.

A propósito de nuestro «Diplomado sobre el libro de Jonás», un curso de profundización y especialización en el campo del hebreo bíblico, de la Biblia Hebrea, de la traducción bíblica, y de la crítica textual de la Biblia Hebrea, que inició ayer y para el cual todavía estás a tiempo.

Día y hora: miércoles 8:00 – 10:00 PM (República Dominicana, Puerto Rico; 7:00 – 9:00 PM Colombia y Perú; 9:00 – 11:00 PM Argentina y Chile.

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Otra vez sobre la evaluación de una «traducción interlineal» Nociones de morfosintaxis hebrea


 

Otra vez sobre la evaluación de una «traducción interlineal»
Esta vez sobre una traducción interlineal de la sintaxis hebrea de una «prohibición absoluta»
Nociones de morfosintaxis hebrea

Héctor B. Olea C.

Para evitar repetirme, de entrada, debo decir que todo lo que dije en mi artículo anterior (respecto de una traducción del griego al español) sobre una «traducción interlineal» (tipo de traducción que incluye el texto que se traduce y debajo del mismo la traducción correspondiente palabra por palabra); también aplica para una «traducción interlineal» de un texto de la Biblia Hebrea.

Ahora bien, como estudio de caso, me propuse analizar la «traducción interlineal» que propone la obra «Antiguo Testamento Interlineal Hebreo Español» (cuatro tomos) de Ricardo Cerni (CLIE, 1990) de la sintaxis hebrea de una «prohibición absoluta» en cuatro textos del libro de Génesis: 2.17; 3.1, 3, 17.

Obviamente, hablar de la sintaxis de una «prohibición absoluta» (definitiva), presupone la existencia de una sintaxis hebrea para una «prohibición temporal» (inmediata, específica, dada para un momento especifico y determinado).

Por supuesto, la pregunta lógica es si el español cuanta con los recursos para transmitir adecuadamente el matiz de una «prohibición temporal» (inmediata, específica, la dada para un momento especifico y determinado) y el matiz de una «prohibición absoluta» (definitiva).

Y la respuesta es que sí, lógicamente que sí.

En consecuencia, si las versiones de la Biblia por lo general no han procurado o no han logrado transmitir adecuadamente el matiz de la sintaxis hebrea de una «prohibición absoluta» (definitiva), otras y muy diversas serán las razones; pero no precisamente porque el español no cuente con los recursos o la capacidad para hacerlo.

Finalmente, como siempre, invito a considerar detenidamente la imagen anexa con la cual espero ilustrar mejor estas líneas.

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Una vez más sobre la evaluación de una traducción Mateo 7.8 en el centro de esta cuestión


 
Una vez más sobre la evaluación de una traducción
Mateo 7.8 en el centro de esta cuestión
Nociones de morfosintaxis griega

Héctor B. Olea C.

Es común que algunas personas piensen que una «traducción interlineal» (tipo de traducción que incluye el texto que se traduce y debajo del mismo la traducción correspondiente palabra por palabra) es un tipo de traducción privilegiada y que está exenta de errores.

Sin embargo, la «traducción interlineal», como la «traducción convencional» (que no muestra el texto fuente, el texto que se traduce) está sujeta a los mismos principios que rigen la evaluación de una «traducción convencional».

En primer lugar, la evaluación crítica de una «traducción interlinear» supone que se ha de establecer la calidad del texto que se traduce, mediante los principios de la crítica textual.

Obviamente, la competencia que se exige a la persona que pretenda a analizar con conocimiento de causa una «traducción convencional», es la misma que se le exige a la persona que pretenda analizar con conocimiento de causa una «traducción interlineal».

En segundo lugar, implica que se ha de constatar si la «traducción interlineal» muestra una adecuada y acertada comprensión del texto que se traduce, en conformidad a los principios y normativas que rigen la lengua en que hemos recibido el texto («lengua original» o simple «lengua fuente»).

En tercer lugar, si la «traducción interlineal» refleja con acierto, en este caso en el mejor español posible, el mensaje del texto en la lengua en la que lo hemos recibido.

Estudio de un caso concreto: La traducción interlineal de Mateo 7.8 que propone la tan popular página web: www.logosklogos.com/interlinear/NT

La calidad el texto de Mateo 7.8 desde el punto de vista de la crítica textual

En primer lugar, coinciden una vez más el llamado «texto crítico» y el llamado «texto mayoritario» (del cual derivó el llamado «textus receptus») en mostrar uniformemente el mismo texto griego de Mateo 7.8.

En segundo lugar, no es posible obviar que la palabra con que termina Mateo 7.8 en griego, o sea, «anoiguésetai» (pronunciación erasmiana; pero «aniyésete», pronunciación reucliniana) es reemplazada por la forma «anóiguetai» (pronunciación erasmiana; pero «aníyete», pronunciación reucliniana) en el Códice Vaticano (B, siglo IV), y por la forma «anoijzésetai» (pronunciación erasmiana; pero «anijzísete», pronunciación reucliniana) en el Códice «Koridethi», del siglo IX.

Por supuesto, la forma verbal «anoiguésetai» (la presente en el texto) está en modo indicativo, tiempo futuro pasivo segundo, tercera persona del singular del verbo «anóigo» (yo abro una puerta, una ventana).

Pero la forma verbal «anóiguetai» (presente en el Códice Vaticano, B) es de tiempo presente, modo indicativo, voz media pasiva, tercera persona del singular, del mismo verbo «anóigo» (yo abro una puerta, una ventana).

Finalmente, la forma verbal presente en el «Códice Koridethi», «anoijzésetai», está en modo indicativo, tiempo futuro pasivo primero, tercera persona del singular del mismo verbo «anóigo» (yo abro una puerta, una ventana).

La problemática que muestra la traducción de Mateo 7.8 que propone la página web: www.logosklogos.com/interlinear/NT

En primer lugar, está la forma desacertada en la que traduce los tres participios sustantivados, presentes y activos, que exhibe el texto griego de Mateo 7.8, con un artículo y un gerundio (el suplicando, el buscando, el tocando).

En realidad, un participio griego sustantivado activo y con el artículo determinado se ha de traducir con un pronombre relativo en español, aquí: «el que pide», «el que busca», «el que toca o llama a la puerta».

En segundo lugar, también es cuestionable la traducción con una forma perifrástica de gerundio las dos formas verbales en tiempo presente y en voz activa, «lambánei» (está recibiendo) y «jeurískei» (está hallando).

En tercer lugar, es cierto que el aspecto o valor aspectual del tiempo presente es de una acción durativa; sin embargo, eso no justica que toda forma verbal en tiempo presente del modo indicativo se deba traducir con una forma verbal perifrástica de gerundio (presente durativo).

En realidad, si bien el tiempo presente del modo indicativo indica el tiempo que la persona que habla o escribe considera presente; sin embargo, hay otros valores temporales, por ejemplo, el llamado «presente general» (o gnómico), que se emplea en máximas, sentencias o proverbios (como aquí) y que no demanda la traducción empleando un presente durativo.

En cuarto lugar, el tiempo futuro carece más bien de valor aspectual por lo que, por lo general, expresa más bien el valor temporal (una acción futura).

Pero también existe el presente que no debe entenderse estrictamente en sentido temporal, sino lógico, en cuanto a que la conclusión es lógicamente posterior a la premisa presente.

Por otro lado, también existe el llamado «futuro gnómico» que, como el «presente gnómico» también se emplea en máximas, sentencias o proverbios (como aquí) para indicar que un evento genérico puede tener lugar.

En quinto lugar, la obra «Los libros del Nuevo Testamento, traducción y comentario», del profesor Antonio Piñero, comenta: “Este pasaje proviene básicamente del Documento Q. La serie «pedir, buscar y llamar» es tradicional: «Me buscaréis y me hallaréis, si me rebuscáis de todo corazón» (Jr 29,13); «Yo amo a quienes me aman, y los que me buscan acuciadamente me encuentran» (Pr 8,17). Se trata de un tema filosófico frecuente: «Busca y hallarás» (Epicteto, Disertaciones I 28,20)”.

En sexto lugar, a la luz de estas consideraciones, asumiendo a Mateo 7.8 como una máxima, sentencia o proverbio; una traducción acertada de Mateo 7.8 debe ir en la siguiente línea:

«Todo el que pide, recibe, el que busca, halla, y al que toca (golpea, llama) a la puerta, se le abre».

«Todo el que pide, recibe, el que busca, halla, y al que tocare (golpeare, llamare) a la puerta, se le abrirá».

En resumen, como esperamos haber demostrado, las traducciones «interlineales», sin importar su formato (impreso o digital), no es un tipo de traducción privilegiada ni perfecta, por lo que se han de utilizar con el mismo cuidado que las traducciones convencionales.

Por otro lado, las traducciones «interlineales» no son un sustituto del estudio serio, diligente y profesional de las lenguas bíblicas.

Finalmente, como siempre, invito a considerar detenidamente la imagen anexa con la cual espero ilustrar mejor estas líneas.

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