La palabra hebrea «pez» y su género gramatical en el libro de JonásObservaciones
desde el punto de vista de la morfosintaxis hebrea
Héctor B. Olea C.
Si
bien asumir al libro de Jonás como una narración historia y a su protagonista
como un personaje histórico ha sido la línea de interpretación adoptada por
muchos; lo cierto es que, para la mayoría de los comentaristas críticos y no
conservadores, el libro de Jonás es una parábola, una narración ficticia del
período post exílico (por lo menos surgida para antes del siglo II a.C.) y
consecuentemente, su protagonista un simple personaje literario que nada tiene
que ver con el «Jonás hijo de Amitai» y contemporáneo de Jeroboán II,
mencionado en 2 Reyes 14.25.
Luego,
en consonancia con la interpretación histórica del libro de Jonás, se han
tratado de dar explicaciones inadecuadas con base en la forma en la que el
autor del libro empleó la palabra hebrea traducida «pez», tanto en género
masculino como en género femenino.
En
tal sentido, hay quienes han argumentado que en una primer ocasión, Jonás
habría sido tragado y vomitado por un enorme pez de género masculino (Jonás
2.1, BHS), para luego ser tragado de nuevo por otro enorme pez, pero esta vez
de género femenino (y desde cuyo estómago Jonás oró al Señor; Jonás 2.2, BHS);
finalmente, este enorme pez de género femenino habría vomitado a Jonás, para
ser tragado de nuevo por otro enorme pez de género masculino, el cual,
finalmente, habría vomitado a Jonás en
tierra seca (Jonás 2.11, BHS).
Sin
embargo, además de tomar en serio el género literario de libro, el análisis del
uso de la palabra hebrea «pez» tanto en el libro de Jonás, como fuera de Jonás,
pone de manifiesto que en la Biblia Hebrea se empleó la forma de género
masculino («dag») como la forma de género femenino («dagá») de modo indistinto,
sin establecer diferencia semántica alguna, como muestro en la imagen anexa.
Uso
de la palabra hebrea «pez» en el libro de Jonás
En
el libro de Jonás se empleó la palabra «pez» en la siguiente forma:
En
primer lugar, se plantea que Jonás fue tragado por un pez de enormes
proporciones (en hebreo de género masculino), y que Jonás estuvo tres días y
tres noches en el estómago de ese pez enorme (en hebreo, de género masculino),
Jonás 2.1 en la Biblia Hebraica Stuttgartensia (BHS).
En
segundo lugar, se afirma que desde el estómago del mismo pez (pero señalado
ahora con el género femenino), Jonás oró y clamó al Señor su Dios (Jonás 2.2 en
la Biblia Hebraica Stuttgartensia (BHS).
En
tercer lugar, se sostiene que el Señor le ordenó al mismo y único pez referido
en el relato (pero de nuevo señalado en género masculino), que vomitara a Jonás
en tierra seca, y así lo hizo el pez (Jonás 2.11 en la Biblia Hebraica
Stuttgartensia (BHS).
En
resumen, la única conclusión plausible es que el autor del libro de Jonás
empleó de manera indistinta, sin cambio semántico alguno, la palabra «pez» en
género masculino y en género femenino.
La palabra «pez» en Génesis
Para
hacer referencia a «los peces del mar», en Génesis 1.26 y 28 se emplea el constructo
singular de la palabra hebrea «pez» en género femenino; sin embargo, en Génesis
9.2, para volver a hacer referencia a «los mismos peces del mar», empleó el
constructo plural de la palabra hebrea «pez» en género masculino.
Luego,
en correspondencia a Génesis 1,26 y 28, Deuteronomio 4.18 emplea la forma
femenina de la palabra hebrea «pez» para hacer referencia a «todos los
peces».
Conclusión: También fuera del libo de Jonás se emplea de forma indistinta, sin
diferencia semántica alguna, el sustantivo hebreo «pez» en género masculino y
en género femenino.
El testimonio de la clásica versión
griega de la Biblia Hebrea (Septuaginta)
Las
cuatro veces en las que en el libro de Jonás se hizo referencia a la palabra
«pez» (señalado como un pez de enormes proporciones), la Septuaginta la tradujo
con una única palabra, «kétos» (pronunciación erasmiana) o «kítos»
(pronunciación reucliniana), palabra de género neutro y de la tercera
declinación griega, y que hace referencia a animales de grandes proporciones
que viven en el agua (ballena, hipopótamo, cocodrilo), algún monstruo marino,
un gran pez, un cetáceo, etc.
Pero
en Génesis 1.26, 28; 9.2 y Deuteronomio 4.18, la Septuaginta empleó, uniforme y
consistentemente la palabra «ijzís» (animal que vive en el agua, mar o río, pez
pescado) un sustantivo de género masculino y de la tercera declinación griega.
En
conclusión, la clásica versión griega de la Biblia Hebrea pone de manifiesto
que, tanto en el libro de Jonás como en el libro de Génesis y Deuteronomio,
asumió que la palabra hebrea para «pez», en género masculino y en género
femenino, se empleó de forma indistinta, sin establecer diferencia semántica
alguna entre las dos formas de la palabra.
Finalmente,
como siempre, invito a considerar seriamente la imagen anexa con la cual espero
ilustrar estas líneas.
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