Sobre la traducción del caso dativo, Nociones de hebreo, griego y traducción bíblica


Sobre la traducción del caso dativo

Nociones de hebreo, griego y traducción bíblica

Héctor B. Olea C.

El «caso dativo» consiste en uno de los cinco casos de la flexión nominal griega (declinación).

Ahora bien, dejando de lado otros usos del «caso dativo», el «caso dativo» es el caso del objeto o complemento indirecto de un verbo griego transitivo (el caso dativo empleado sin preposición).

Luego, si bien el hebreo no tiene propiamente una flexión nominal (declinación nominal) como el griego; no es menos cierto que, a su manera, el hebreo también cuenta con una forma de indicar el objeto o complemento indirecto de un verbo transitivo (empleando la preposición «le»).

Pero respecto de la traducción del «caso dativo» de objeto o complemento indirecto, tanto en griego como en hebreo, hay dos formas de traducirlo:

En primer lugar, con la sintaxis o redacción de un objeto indirecto, empleando en la traducción al español la preposición «a», incluso con la preposición «a» y la forma pronominal «le» (para el objeto indirecto en singular) y «les» (para el objeto indirecto en plural).

En segundo lugar, con la redacción y sintaxis de un complemento de destinario o beneficiario (en cuyo beneficio o perjuicio tiene lugar la acción verbal).

Un caso ilustrativo: Génesis 8.20a (en hebreo y griego)

A modo de ilustración, en la imagen anexa, coloco el segmento del texto hebreo y griego de Génesis 8.20 que contiene el «caso dativo», y propongo sus posibilidades de traducción, como objeto indirecto y como complemento de destinario o beneficiario.

A propósito de los cursos que conforman nuestra oferta profesional y académica para mayo.

Primer curso: «Hebreo clásico (bíblico) desde cero, y sin gramática». Un curso de seis meses dirigido al público general interesado en el uso instrumental de la principal lengua original de la Biblia Hebrea.

El curso que te ayudará a leer correctamente el hebreo bíblico, a utilizar adecuadamente una edición de la Biblia Hebrea, a tener una mejor comprensión de los textos de la Biblia Hebrea, a utilizar de manera óptima un diccionario o léxico hebreo español y mucho más.

Segundo curso: «Diplomado en lectura griega y traducción al español», un curso teórico y práctico de actualización y profundización, un curso ideal para las personas que ya conocen algo del griego clásico o koiné, pero que desean fortalecer la lectura del griego bíblico aplicando la pronunciación erasmiana y la reucliniana, y consolidar la práctica del análisis morfosintáctico y de la traducción al español.

Recuerda que el IDCB es lugar donde el estudio de las lenguas bíblicas no es un simple decorativo o complemento de un programa, plan de estudios o malla curricular que tiene sus propios y particulares objetivos; sino que el estudio y enseñanza profesional (aconfesional e independiente) de las lenguas bíblicas es nuestra especialización.

En el IDCB las lenguas bíblicas son el centro, son el declarado y determinado objeto de estudio, todo el año, año, por año, por supuesto, en distintos niveles y modalidades, pero siempre de manera profesional, aconfesional, crítica e independiente.

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«Tanáj» o «Tanák» ¿Alguna diferencia? Curso de hebreo bíblico, desde cero, sin gramática


«Tanáj» o «Tanák»

¿Alguna diferencia?

Curso de hebreo bíblico, desde cero, sin gramática

Héctor B. Olea C.

En muchos casos, de vez en cuando, nos vemos en la necesidad de realizar ciertas precisiones sobre aspectos o cosas relacionadas con las lenguas bíblicas que, ciertamente, no tienen mucha relevancia para la exégesis y la traducción bíblica; sin embargo, dejan ver el conocimiento y la comprensión que se tiene del funcionamiento de la lengua bíblica de que se trate, en este caso, del hebreo clásico o bíblico.

En todo caso, cabe preguntarse si la persona que muestra el desconocimiento de ciertos aspectos básicos de las lenguas bíblicas, tendrá la capacidad de expresarse con acierto respecto de otros aspectos de mayor relevancia para la exégesis y traducción bíblica.

Por ejemplo, la disyuntiva entre «Tanáj» o «Tanák», invita a considerar varias cosas relativas al hebreo bíblico.

En tal sentido, es preciso poner relieve que la letra hebrea «kaf», incluso en el hebreo moderno, puede representar dos fonemas o sonidos distintos.

En primer lugar, el fonema «k» si está iniciando una sílaba y no está precedida de un sonido o fonema vocálico, en cuyo cayo tendrá dentro un punto dentro llamado «daguésh suave» o «daguésh qal» (hay excepciones).

En segundo lugar, que siempre que sea la última consonante de una palabra va a representar el fonema «j», y en dicha posición puede aparecer con una vocal dentro, o simplemente con «shevá» simple (dos puntos colocados en posición vertical) no vocalizado, que no constituyen una vocal.

Luego, atendiendo a que en el acrónimo que representa la palabra «Tanáj» (las tres consonantes iniciales de las tres secciones de la Biblia Hebrea) la letra «kaf» es la última letra, y como aparece con un «shevá» simple no vocalizado; la transliteración y lectura esperada y recomendada debe ser: «Tanáj».

Por supuesto, como siempre, invito a considerar la imagen anexa con la cual voy a ilustrar estas líneas.

Muy a propósito de nuestro curso: «Hebreo clásico (bíblico) desde cero, y sin gramática». Un curso de seis meses dirigido al público general interesado en el uso instrumental de la principal lengua original de la Biblia Hebrea.

Inició: viernes 8 de mayo.

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Traducción versus transliteración (transcripción) La palabra «aleluya» en el centro de esta cuestión


Traducción versus transliteración (transcripción)

La palabra «aleluya» en el centro de esta cuestión

Prof. Héctor B. Olea C.

La palabra, unidad fundamental de la comunicación lingüística, constituye una cadena fónica, o sea, una secuencia o cadena de sonidos lingüísticos o fonemas (unidad lingüística más pequeña carente de significado).

Por supuesto, toda palabra está constituida al menor por un morfema, (unidad lingüística más pequeña dotada de significado, con significado, léxico o gramatical).

Luego, si bien se cree que las versiones o traducciones de la Biblia siempre se traduce (que todo es traducción), lo cierto es que no siempre se traduce (no todo es traducción).

En realidad, y, en honor a la verdad, hay una serie de palabra o expresiones que se han hecho prácticamente universales, sin embargo, no constituyen propiamente una «traducción», sino una «transliteración» o «transcripción» de una expresión o término presente en los textos bíblicos en sus lenguas originales.

En tal sentido, es preciso decir que la tan popular y universal palabra «aleluya», generalmente empleada como expresión de alabanza o adoración; en realidad no es una traducción, sino más bien una transliteración de una expresión hebrea (presente sólo en el libro de los Salmos).

Consecuentemente, como transliteración que es, la palabra «aleluya» no transmite la carga semántica, el significado que tiene la expresión hebrea detrás de la misma (ni su constitución morfemática), sino la secuencia de fonemas (o sonidos lingüísticos) que representa.

Análisis y explicación de la expresión hebrea detrás de la palabra «aleluya»

La palabra expresión hebrea detrás de la palabra «aleluya» está conformada, por un lado, por un imperativo de la segunda persona masculina plural (ustedes), de la conjugación piel, de la raíz «lejalél» (alabar, elogiar, ensalzar, enaltecer, glorificar, etc.), o sea, «jalelú» (alaben ustedes, glorifiquen ustedes).

Observación: El imperativo hebreo «jalelú» (alaben ustedes, glorifiquen ustedes) aparece en la Biblia Hebrea en veinticinco versículos (en algunos en dos y hasta en tres ocasiones) en el libro de los Salmos, y otras dos veces en el libro de Jeremías (20.13; 31.7).

Por otro lado, el segundo elemento que conforma la expresión hebrea detrás de la palabra «aleluya», es «yaj», una forma abreviada del sagrado nombre (YHVH), funcionando como objeto o complemento directo del imperativo «jalelú» (alaben ustedes, glorifiquen ustedes).

Luego, el significado de la expresión hebrea «jalelu-yáj» es: «alaben ustedes al Señor», «glorifiquen ustedes al Señor», significado que, por supuesto, no comunica la cadena fónica griega «jaleluiá», tampoco la expresión latina «alleluia», «alleluja» (leer: «al-leluya») ni la cadena fónica española «aleluya».

Por otro lado, no es posible dejar de lado que, en efecto, en Jeremías 20.13 está presente la expresión «jalelú et- YHVH», en la cual la partícula intraducible y que marca el objeto determinado «et» (delante de YHVH), lo señala como objeto o complemento directo del imperativo «jalelú» (alaben ustedes, glorifiquen ustedes).

Pero esta vez la clásica versión griega (Septuaginta, Los LXX) no transliteró con la ya conocida «jaleluiá» (como en los Salmos), sino que tradujo con la expresión «ainésate autó» (alábenlo ustedes, comiencen a alabarlo ustedes).

En conclusión, la palabra española «aleluya» no es una traducción, pues no transmite el significado de la expresión hebrea detrás de la misma, sino más bien una transliteración que ha procurado reflejar, gracias al griego y luego al latín, la cadena fónica que constituye la referida expresión hebrea.

Finalmente, es preciso poner de relieve que la palabra «aleluya» nos ha llegado y se ha hecho universal gracias a la opción asumida por la clásica versión griega (Septuaginta, Los LXX), de transliterar en lugar de traducir.

A propósito de los dos cursos que iniciaron la semana pasada (uno en al campo del hebreo bíblico y otro en el campo del griego koiné) y para los cuales todavía estás a tiempo.

Recuerda que el IDCB es el lugar donde el estudio de las lenguas bíblicas no es un simple decorativo o complemento de un programa, plan de estudios o malla curricular que tiene sus propios y particulares objetivos; sino la concentración y especialización, el declarado y determinado objeto de estudio, en distintos niveles y modalidades.

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Sobre la palabra «Dios», «dios», «diosa» en el griego (clásico y koiné) Texto ilustrativo Hechos 19.27 y 37

 

Sobre la palabra «Dios», «dios», «diosa» en el griego (clásico y koiné)

Texto ilustrativo Hechos 19.27 y 37

Nociones de griego clásico y koiné

Héctor B. Olea C.

Si bien la palabra que se traduce «Dios» («dios») en el Nuevo Testamento (1, 318 veces, pero 4, 008 veces en la Septuaginta) se usa principalmente como un sustantivo de género masculino en la Septuaginta y en el Nuevo Testamento Griego; lo cierto es que tanto en el griego koiné como en el griego clásico se usa más bien como un sustantivo común al género masculino y al género femenino, distinguiendo o precisando su género gramatical por el artículo determinado (aunque siempre declinado como un sustantivo de género masculino de la segunda declinación).

En tal sentido, respecto del Nuevo Testamento, un único ejemplo (un «jápax legómenon») de su uso como sustantivo de género femenino y marcado precisamente por el artículo determinado lo encontramos en Hechos 19.37, traducido «diosa» (favor de considerar mi explicación en la imagen anexa).

Por otro lado, el griego también (clásico y koiné) cuenta con otro sustantivo estrictamente de género gramatical femenino y de la primera declinación. 

Dicho sustantivo se usa una sola vez en el todo el Nuevo Testamento Griego (jamás en la Septuaginta), en Hechos 19.27 (también un «jápax legómenon»).

Además, desde el punto de vista de la crítica textual, es claro que no hay evidencia alguna de que la lectura «zeás» o «theás» (genitivo femenino singular) sea una sustitución del genitivo singular de «zeós» (o «theós») en Hechos 19.27.  

Finalmente, como siempre, invito a considerar la imagen anexa con la cual espero ilustrar estas líneas.

A propósito de nuestro curso de «Griego koiné (bíblico)» desde cero, el primer año (vocabulario, morfosintaxis y traducción), que inicia esta noche.

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«Todo se ha cumplido», «consumado es» (Juan 19.30) Nociones y cursos de griego bíblico


 
«Todo se ha cumplido», «consumado es» (Juan 19.30)
El «perfecto griego» versus el «pretérito perfecto español»
Nociones de griego koiné (bíblico)

Héctor B. Olea C.

Los últimos segundos de la existencia del Jesús crucificado es descrita de forma distinta por cada uno de los Evangelios canónicos.

Según Marcos 15.37: “Jesús, después de gritar fuertemente, expiró (murió)”

De acuerdo a Mateo 27.50: “Jesús, luego de gritar fuertemente otra vez, expiró (murió: dejó ir el espíritu)”

Y en conformidad a Lucas 23.46 “Jesús, habiendo gritado fuertemente, dijo: Padre, en tus manos encomiendo (confío) mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró (murió)”.

Pero la versión del cuarto Evangelio es mucho más optimista y positiva y, por supuesto, teológicamente más elaborada, pues indica que Jesús muere con la convicción de haber cumplido una misión o tarea que le había sido asignada (considérese Juan 4.34; 5.23; 8.29; 12.49; 18.11):

“Jesús, después de recibir el vinagre, dijo: todo está realizado (cumplí). Luego inclinó la cabeza y entregó el espíritu” (murió).

Ahora bien, leyendo a Juan 19.30 en la «Nueva Versión Internacional» (NVI), observamos que empleó el pretérito perfecto español:

“Al probar Jesús el vinagre, dijo: —Todo se ha cumplido. Luego inclinó la cabeza y entregó el espíritu”.

Por supuesto, la forma verbal en pretérito perfecto español es: «todo se ha cumplido».

Luego, cabe preguntar, ¿cuáles son las características de la forma verbal griega detrás de la traducción «todo se ha cumplido»?

Respuesta: La forma verbal griega detrás de la traducción «todo se ha cumplido» es «tetélestai», una forma verbal en tiempo perfecto, voz pasiva, modo indicativo, tercera persona del singular, del verbo «teléo»: llevar a cabo algo, realizar algo completamente, llevar algo a su plenitud, etc.

Luego, si bien, por lo general, las versiones de la Biblia en español han empleado el «pretérito perfecto español» para traducir formas verbales del «perfecto griego», lo mismo que manuales de griego bíblico y clásico; lo cierto es que el «perfecto griego» no es exactamente equivalente al «pretérito perfecto español».

En tal sentido, es preciso tomar en cuenta las siguientes observaciones:

La primera, el pretérito perfecto español (tiempo compuesto) es un tiempo histórico, que se emplea con dos sentidos básicos:

El primer lugar, para señalar acciones verbales que tienen lugar en el pasado (en algún momento anterior al momento del habla), pero con efectos en el presente, al momento del habla. Ejemplos: He estudiado, no he viajado, no he comido, etc.

En segundo lugar, también se emplea como sinónimo del «pretérito perfecto simple» o «pretérito indefinido» (el simple pretérito), que señala una acción puntual en el pasado, una acción realizada en algún momento anterior al habla. Ejemplos: viajé, estudié, comí, pensé, etc.

En tercer lugar, en todo caso, el «pretérito perfecto español» es un tiempo histórico, un tiempo que señala acciones que se realizan en el pasado, en algún momento anterior al momento del habla (por eso se lo clasifica como una forma del pretérito).

Pero el «perfecto griego» es un tiempo primario, que no apunta al pasado sino al presente, que no es de uno de los llamados «tiempos históricos» (o «secundarios») del sistema verbal griego; por eso no recibe la figura del «aumento» (como sí lo reciben el imperfecto, el aoristo primero o segundo y el pluscuamperfecto, por supuesto, en el modo indicativo).

Consecuentemente, el perfecto griego (no es un tiempo pretérito o que hace referencia al pasado) que, desde el punto de vista del valor aspectual, indica el acabamiento o maximalidad de una acción verbal, en otras palabras, denota que un estado o acción ha llegado a su máxima expresión.

Un estado que se ha alcanzado y que se mantiene en el presente como resultado de una acción anterior al momento del habla.

Y desde el punto de vista del valor temporal, indica una acción pasada con resultado siempre presente (tiempo presente, estado ya alcanzado al momento del habla), o bien, una acción presente y resultado futuro.

En tal sentido, una manera de ilustrar la diferencia entre el perfecto griego y el pretérito perfecto español, es la empleada en algunos manuales de griego clásico.

Por ejemplo, mientras que empleando el pretérito perfecto español una mujer diría: «he dado a luz», «he parido» (acciones anteriores al momento del habla); según el perfecto griego sería: «soy madre», «tengo hijo o hija» (los efectos siempre presentes al momento del habla, un estado del sujeto ya alcanzado al momento del habla).

Y en voz pasiva, «yo he sido bautizado», «yo he sido curado» (pretérito perfecto español), pero «estoy bautizado», «estoy curado», «estoy sano» (perfecto griego).

Por supuesto, es preciso distinguir entre el «presente pasivo»: «soy enseñado», «estoy siendo enseñado» (acción simultánea al momento del habla, acción de capacitación que es simultánea al momento del habla), y entre el «perfecto griego pasivo»: «estoy enseñado», «estoy capacitado», «estoy listo o capacitado para» (estado de capacitación ya alcanzado al momento del habla).

Consecuentemente, mejores traducciones de la forma verbal griega empleada por Juan 19.30, «tetélestai», que el pretérito perfecto español «todo se ha cumplido» (Nueva Versión Internacional), y de la forma «consumado es» (Reina Valera 1960, Nueva Biblia de las Américas y otras), serían: «está consumado», «todo está cumplido» (Biblia de Jerusalén 2018).

Además, es preciso decir que la forma verbal «tetésletai» solamente está presente en dos ocasiones en el Nuevo Testamento Griego, y las dos veces en el Evangelio de Juan, y las dos veces en el mismo capítulo 19: versículos 28 y 30.

Sin embargo, la traducción propuesta en el versículo 28 generalmente ha sido más acertada que la propuesta en el versículo 30, sin negar que en el versículo 28 se hace todavía más énfasis al momento del habla con el adverbio de tiempo o puntualizador «éde» (ya, ahora): «sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado» (Reina Valera 1960); «como Jesús sabía que ya todo estaba consumado» (Nueva Versión Internacional); «Jesús sabía que ya había hecho todo lo que Dios le había ordenado» (Traducción en lenguaje actual); «sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido» (Biblia de Jerusalén Quinta Edición 2018).

Finalmente, como siempre, invito a considerar la imagen anexa con la cual espero ilustrar estas líneas.

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