Mostrando entradas con la etiqueta TEOLOGÍA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta TEOLOGÍA. Mostrar todas las entradas

El imperativo hebreo, arameo y griego en relación a Marcos 5.41 y paralelos, cursos de hebreo, arameo y griego


El imperativo hebreo, arameo y griego en relación a Marcos 5.41 y paralelos

Nociones de hebreo, arameo y griego

Héctor B. Olea C.

Ciertamente y, en primer lugar, coinciden el hebreo y el arameo en que el modo imperativo es estrictamente de las segundas personas (segunda persona masculina singular, segunda persona femenina singular, segunda persona masculina plural, segunda persona femenina plural).

Por supuesto, es preciso aclarar que, a diferencia de lo que ocurre en griego y en español, en hebreo y en arameo el género gramatical forma parte de los accidentes gramaticales del verbo.

En segundo lugar, coinciden el hebreo y el arameo en que la segunda persona femenina singular del modo imperativo tiene como desinencia una vocal larga (súper larga, dicen algunos) y compuesta, o sea, una «jíreq yod» («jíriq malé»), con el valor fonético de «i».

En tercer lugar, si bien se adoptado la forma «kum» como la que tiene mejor apoyo textual y se ha tratado de justificar con argumentos para mí no tan convincentes; lo cierto es que, formalmente, a la luz de imperativo hebreo y del imperativo arameo, la forma esperada sería «kumí» (levántate tú, ponte en pie tú, de género femenino).

En cuarto lugar, a la luz del imperativo hebreo y arameo, la forma «kum» («qum») formalmente consiste en un imperativo de la segunda persona masculina singular (levántate tú, ponte en pie tú, de género masculino), al margen de cualquier casuística dialectal.

En quinto lugar, la transliteración o transcripción griega «talizá» («talithá», «talitá») presupone un sustantivo determinado singular, «talitá» o «telitá» (se desconoce su forma léxica, el estado absoluto singular), funcionando sintácticamente como un vocativo.

Consecuentemente, llama la atención que la traducción griega propuesta por Marcos emplea el sustantivo griego «muchacha» («korásion», un sustantivo de género neutro y de la segunda declinación) con el artículo determinado («to korásion») sólo para concordar formalmente con el estado determinado del sustantivo arameo detrás de la transliteración o transcripción griega «talizá» («talithá», «talitá»); a pesar de que en griego el caso vocativo no emplea el artículo determinado, que, precisamente, es la función sintáctica de la forma aramea «talitá» o «telitá».

En sexto lugar, la expresión aramea detrás de la transliteración o transcripción griega «taliza kumi» («taliza kum») debe traducirse: «muchacha, ponte en pie», «muchacha, levántate», «muchacha, vuelve a la vida».

Observación: Desde el punto de vista de la lingüística y del campo de la traducción, que Marcos haya incluido la expresión, «a ti te digo» en su traducción de la expresión aramea en cuestión, es totalmente legítima, y pone de relieve o enfatiza que el mandato de ponerse en pie («égueire», «éjire», «éyire») fue dado a una segunda persona singular (en hebreo y en arameo con la marca del género femenino).

En séptimo lugar, en hebreo y en arameo el valor aspectual del modo imperativo es por lo general «ingresivo», o sea, que demanda el inicio de una acción; sin embargo, el imperativo griego tiene un valor aspectual distinto dependiendo de si se formula en el tema de presente o en el tema del aoristo (débil o fuerte).

En tal sentido, en lo que al griego se refiere, con un imperativo en el tema temporal de presente, si se asume que la acción ya está en desarrollo, se pide que dicha acción continúe (estudia, o sea, sigue estudiando, no dejes de estudiar).

Pero si se asume que la acción no está en desarrollo, se pide que dicha acción comience, inicie, pero permanezca (comienza a estudiar y sigue estudiando, ponte a estudiar y no dejes de hacerlo).

Por otro lado, es también el imperativo de presente el que se emplea para redactar máximas, principios generales o una normativa general.

Pero con un imperativo en el tema temporal del aoristo (1ero o 2do) se exige o procura el inicio de una acción puntual o ingresiva, sin más detalles, sin enfocarse en el futuro (ponte a estudiar ahora).

En consecuencia, es comprensible que el texto griego de Marcos 5.41 (también Lucas 8.54) haya empleado el imperativo de presente activo («égueire», «éjire», «éyire»), señalando una acción ingresiva y que debía permanecer en un futuro cercano: «muchacha, ponte y mantente en pie», «muchacha, vuelve a la vida y sigue viviendo».

En octavo lugar, Mateo 9.25, a diferencia de Marcos, por un lado, no incluye la expresión aramea, y resume lo ocurrido empleando una forma verbal en modo indicativo, en tiempo aoristo débil o primero, y en voz pasiva, o sea, «eguérze» («ijérzi», «iyérzi» (fue levantada, fue resucitada), forma verbal del mismo verbo empleado por Marcos y Lucas en modo imperativo, en el tema temporal de presente y en la voz activa, «eguéiro», «ejíro», «eyíro».

Nota: La traducción «se levantó» de la Reina Valera 1960 en Mateo 9.25, consiste en una forma verbal llamada en español «pasiva refleja», por lo que no debe asumirse como una forma verbal reflexiva (se levantó ella por sus propios medios).

Pero coincide Mateo con Marcos en emplear el mismo sustantivo para hacer referencia a la muchacha, o sea, «korásion», y con el artículo determinado («to korásion»).

En noveno octavo lugar, Lucas (8.54 y 55) coincide con Mateo en no incluir la expresión aramea.

En décimo lugar, coinciden Marcos, Mateo y Lucas al afirmar que Jesús tomó de la mano a la muchacha (Marcos 5.41; Mateo 9.25; Lucas 8.54).

En undécimo lugar, concuerda Lucas (8.54) con Marcos al emplear el imperativo de presente activo «égueire» («éjire», «éyire»), imperativo ausente en Mateo.

En duodécimo lugar, Lucas (8.54) concuerda con Marcos (5.42) al emplear exactamente la misma forma verbal en tiempo aoristo y en voz activa, «anéste», «anésti» (se levantó, se puso en pie), del verbo «anístemi» (colocar o poner en pie, levantar a alguien, hacer que alguien se levante, etc.).

En décimo tercer lugar, concuerda Mateo con Marcos al emplear el mismo sustantivo para nombrar a la muchacha, o sea, «korásion», mientras que Lucas empleó el sustantivo «páis» («je páis», «i pes»).

En décimo cuarto lugar, sólo Marcos (5.42) agrega la forma verbal «periepátei» («periepati»), un imperfecto, modo indicativo, voz activa, tercera persona del singular, que puede ser asumida como un «imperfecto durativo» (estaba andando, estaba caminando), o como un «imperfecto ingresivo», que es aquí la opción más acertada (se puso a caminar, se puso a andar).

En décimo quinto lugar, sólo Lucas (8.55) agrega que Jesús dio la orden de que le dieran algo de comer a la muchacha.

En décimo sexto lugar, coinciden Marcos y Lucas en situar la edad de la muchacha en unos doce años (Marcos 5.42; Lucas 8.42).

Finalmente, como siempre invito a considerar la imagen anexa.

A propósito de nuestro curso de «Arameo bíblico» desde cero, que inicia el miércoles 8 de julio (inscripciones abiertas).

Y a propósito de nuestras continuas clases profesionales de hebreo bíblico y de griego bíblico, todo el año, año por año, en la modalidad online (en vivo y en directo vía Zoom) y en la modalidad asincrónica (mediante clases grabadas).

¡Inscripciones siempre abiertas!

Más información, modalidades de pago y matriculación Aquí



Curso online y asincrónico de arameo bíblico desde cero, inicio miércoles 8 de julio


Comparación de las flexiones del participio hebreo Qal pasivo y del participio arameo G pasivo

A propósito de nuestro curso de «Arameo bíblico» desde cero, que inicia el miércoles 8 de julio.

En este curso se estudiará el vocabulario del arameo bíblico, la morfología (nominal y verbal), la sintaxis y se realizarán ejercicios de traducción.

Un curso dirigido al público general interesado en poder leer, analizar y traducir la sección aramea de la Biblia hebrea.

Un curso dirigido a las personas que, además de estudiar hebreo y griego, aspiran a poder leer con sus propios ojos la Biblia completa, en sus tres lenguas originales (hebreo, arameo y griego). 

Duración: Un año (doce meses).

Día y horario: miércoles 8:00 – 10:00 PM (República Dominicana y Puerto Rico); 9:00 – 11:00 PM (Argentina); 7:00 – 9:00 PM (Colombia y Perú).

Inicio: miércoles 8 de julio.

Modalidades: Online, en vivo y en directo vía Zoom, y asincrónica, mediante las clases grabadas.

¡Incluye bibliografía y certificado!

Es el IDCB el lugar donde el estudio de las lenguas bíblicas no es un simple decorativo o complemento de un programa, plan de estudios o malla curricular que tiene sus propios y particulares objetivos; sino que el estudio y enseñanza profesional (aconfesional e independiente) de las lenguas bíblicas es nuestra especialización.

En el IDCB las lenguas bíblicas son el centro, son el declarado y determinado objeto de estudio, todo el año, año, por año, por supuesto, en distintos niveles y modalidades, pero siempre de manera profesional, aconfesional, crítica e independiente.

¡Inscripciones abiertas! ¡Todavía estás a tiempo!

Más información, modalidades de pago y matriculación Aquí


Curso Online y viertual de Arameo bíblico desde cero, un curso académico

Curso de «Arameo bíblico» desde cero

Nos complace reiterar el inicio de una nueva presentación de nuestro curso académico y aconfesional «Arameo bíblico», desde cero.

En este curso se estudiará el vocabulario del arameo bíblico, la morfología (nominal y verbal), la sintaxis y se realizarán ejercicios de traducción.

Un curso dirigido al público general interesado en poder leer, analizar y traducir la sección aramea de la Biblia hebrea.

Un curso dirigido a las personas que, además de estudiar hebreo y griego, aspiran a poder leer con sus propios ojos la Biblia completa, en sus tres lenguas originales (hebreo, arameo y griego). 

Duración: Un año (doce meses).

Día y horario: miércoles 8:00 – 10:00 PM (República Dominicana y Puerto Rico); 9:00 – 11:00 PM (Argentina); 7:00 – 9:00 PM (Colombia y Perú).

Inicio: miércoles 8 de julio.

Modalidades: Online, en vivo y en directo vía Zoom, y asincrónica, mediante las clases grabadas.

¡Incluye bibliografía y certificado!

Es el IDCB el lugar donde el estudio de las lenguas bíblicas no es un simple decorativo o complemento de un programa, plan de estudios o malla curricular que tiene sus propios y particulares objetivos; sino que el estudio y enseñanza profesional (aconfesional e independiente) de las lenguas bíblicas es nuestra especialización.

En el IDCB las lenguas bíblicas son el centro, son el declarado y determinado objeto de estudio, todo el año, año, por año, por supuesto, en distintos niveles y modalidades, pero siempre de manera profesional, aconfesional, crítica e independiente.

¡Inscripciones abiertas! ¡Todavía estás a tiempo!

 Más información, modalidades de pago y matriculación Aquí


El sustantivo «rey» («mélej») en la Biblia Hebrea (hebreo y arameo), Curso online de arameo bíblico

El sustantivo «rey» («mélej») en la Biblia Hebrea (hebreo y arameo)

Nociones de hebreo y arameo bíblicos

Sobre la importancia del estudio del arameo bíblico

Héctor B. Olea C.

Como es sabido, en una gran mayoría de instituciones de formación bíblica y teológica, se le dedica un poco de espacio al estudio del hebreo y el griego bíblicos; pero rara vez incluyen el estudio del arameo bíblico, aunque sea elemental.

Es más, de por sí, en muchos casos, el estudio que se ofrece de hebreo y griego es muy elemental.

En consecuencia, no sorprende que no se le dé mucha importancia o ninguna al estudio del arameo bíblico, tal vez, porque se piense que, en términos de alfabeto y puntuación, la sección aramea de la Biblia Hebrea es igual (se ve igual) que el resto de la Biblia Hebrea (BHS).

Sin embargo, el hebreo y el arameo bíblicos son en realidad dos lenguas distintas, por lo que, a pesar de emplear el mismo alfabeto y de tener muchas cosas en común, lo cierto es que también tienen características propias en el plano de la fonética, la flexión nominal, la flexión verbal y de la sintaxis.

En todo caso, la persona que aspire a poder leer la Biblia completa en sus lenguas originales, con sus propios ojos, además de estudiar hebreo y griego (y mejor que no sea simplemente de manera elemental), también debe invertir en el estudio del arameo bíblico.

En tal sentido, a manera de ilustración, me propuse llamar la atención sobre el parecido y diferencias que muestra un sustantivo común al hebreo y al arameo bíblicos, el sustantivo «mélej» («rey») que, en ambas lenguas es un sustantivo segolado, o sea, de dos sílabas, que su sílaba tónica es la penúltima, que su última sílaba es corta, y que su estado constructo singular es igual al estado absoluto singular, y con la misma carga semántica.

Por supuesto, escogí el sustantivo «mélej» («rey»), en primer lugar, porque su forma léxica (la que aparece en los diccionarios o léxicos) es igual en hebreo y en arameo; en segundo lugar, por su trascendencia en la Biblia Hebrea, con un total de 2, 526 apariciones, ocupando el tercer lugar en frecuencia, después de «ben» («hijo») y «elojím» («Dios», «dioses»), según Jenni y Westermann («Diccionario teológico manual del Antiguo Testamento», Ediciones Cristiandad, 1978).

Por otro lado, respecto del vocabulario del arameo bíblico, el sustantivo «mélej» («rey») también está entre los sustantivos más frecuentes en el arameo bíblico, en la sección aramea de la Biblia Hebrea (de 7 a 9 veces, según Louis R. Tyler: «Gramática del arameo bíblico», Editorial Rio Grande, 2012).

Finalmente, como siempre, invito a considerar la imagen anexa, con la cual espero ilustrar estas líneas, y en la que muestro los estados del sustantivo «mélej» («rey») en hebreo y arameo, incluyendo en cada caso su lectura y traducción.

A propósito de nuestro curso: «Arameo bíblico», desde cero. Estudio del vocabulario, morfología (nominal y verbal), sintaxis y traducción.

Un curso que inicia el miércoles 8 de julio (un año de duración), dirigido al público general interesado en poder leer, analizar y traducir la sección aramea de la Biblia hebrea.

Este curso está diseñado para las personas que, además de estudiar hebreo y griego, aspiran a poder leer con sus propios ojos la Biblia completa, en sus tres lenguas originales (hebreo, arameo y griego). 

Recuerda que el IDCB es lugar donde el estudio de las lenguas bíblicas no es un simple decorativo o complemento de un programa, plan de estudios o malla curricular que tiene sus propios y particulares objetivos; sino que el estudio y enseñanza profesional (aconfesional e independiente) de las lenguas bíblicas es nuestra especialización.

En el IDCB las lenguas bíblicas son el centro, son el declarado y determinado objeto de estudio, todo el año, año, por año, por supuesto, en distintos niveles y modalidades, pero siempre de manera profesional, aconfesional, crítica e independiente.

¡Inscripciones abiertas!

Más información, modalidades de pago y matriculación Aquí


«Koiné» («kiní»), ¿por qué en género femenino? Nociones de griego clásico y bíblico


«Koiné» («kiní»), ¿por qué en género femenino?

Una pregunta que me fue planteada
Nociones de griego

Héctor B. Olea C.

A modo de introducción:

El profesor Jaime Berenguer Amenós, en su tan conocida obra de griego clásico, «Gramática griega», plantea:

“A partir de la unificación de Grecia bajo Filipo de Macedonia, el dialecto ático, ligeramente alterado en con tacto con los demás dialectos, se impuso como lengua literaria en toda Grecia y se extendió con las conquistas de Alejandro Magno a Iodo el Oriente.

El dialecto así formado se llamó «lengua común» (y digo yo: en griego: «je kóine diálectos», según la pronunciación erasmiana; pero «i kiní diálectos», en conformidad a la pronunciación reucliniana). En ella escribieron sus obras, entre otros, el filósofo Aristóteles, el historiador Polibio y el moralista Plutarco. Asimismo, este dialecto constituye el fondo del griego bíblico, así del Antiguo como del Nuevo Testamento.

Durante el período bizantino la lengua griega perdió su antiguo carácter, por la evolución de sus formas y por la mezcla de elementos extraños, dando origen al griego moderno” (introducción, pagina 12, Editorial Bosch, España, trigésimo sexta edición, 1999), fin de la cita.

El género gramatical de la palabra española «dialecto»

Es cierto que la palabra española «dialecto» es un sustantivo de género masculino; sin embargo, la palabra griega «diálectos» («diálektos») es un sustantivo de género femenino, y de la segunda declinación griega, lo que explica que en lugar de terminar como concluye alguna de las formas léxicas de la primera declinación (típicamente femenina, pero que incluye a un conjunto de sustantivos de género masculino), termine con una forma propia y peculiar de la segunda declinación (típicamente masculina, pero que incluye a algunos sustantivos de género femenino y a otros de género neutro).

Observación: Todo sustantivo griego pertenece y se flexiona (se declina) como parte de uno de los tres modelos de flexión nominal con que cuenta la lengua griega: primera declinación, segunda declinación, tercera declinación.

El sustantivo «diálectos» («diálektos») en la tradición textual bíblica

Este sustantivo aparece dos veces en la clásica versión griega de la Biblia Hebrea (Septuaginta: Ester 9.26 y Daniel 1.4), pero seis veces en el Nuevo Testamento (todas las veces en el libro de Hechos: 1.19; 2.6, 8; 21.40; 22.2; 26.14), y en concordancia con el griego clásico, como un sustantivo de género femenino de la segunda declinación.

Por otro lado, la palabra «koiné» (pronunciación erasmiana) o «kiní» (pronunciación reucliniana), es realmente un adjetivo, la forma estrictamente del género femenino de un adjetivo que tiene tres formas: una para el género masculino según la segunda declinación («koinós», «kinós»), una para el género femenino según la primera declinación («koiné», «kiní»), y otra para el género neutro según la segunda declinación («koinón», «kinón»).

Luego, en conformidad a la concordancia que exige la gramática griega, el adjetivo «koinós» («kinós») va en género femenino («koiné», «kiní»), por emplearse en conexión sintáctica con el sustantivo de género femenino «je diálectos» («i diálectos»): idioma o lengua que habla un pueblo, o se habla en una región, modo de hablar, dialecto.

A propósito de nuestra continua oferta profesional y académica en el campo de la lengua griega, todo el año, año por año, en la modalidad online y asincrónica.

Y muy a propósito de curso que inició al pasado sábado y para el cual todavía estas a tiempo: «Diplomado en lectura griega y traducción al español», un curso teórico y práctico de actualización y profundización, un curso ideal para las personas que ya conocen algo del griego clásico o koiné, pero que desean fortalecer la lectura del griego bíblico aplicando la pronunciación erasmiana y la reucliniana, y consolidar la práctica del análisis morfosintáctico y de la traducción fluida al español.

Recuerda que el IDCB es lugar donde el estudio de las lenguas bíblicas no es un simple decorativo o complemento de un programa, plan de estudios o malla curricular que tiene sus propios y particulares objetivos; sino que el estudio y enseñanza profesional (aconfesional e independiente) de las lenguas bíblicas es nuestra especialización.

En el IDCB las lenguas bíblicas son el centro, son el declarado y determinado objeto de estudio, todo el año, año, por año, por supuesto, en distintos niveles y modalidades, pero siempre de manera profesional, aconfesional, crítica e independiente.

¡Inscripciones abiertas! ¡Todavía estás a tiempo!

Sobre las dos formas de leer la lengua griega, Nociones de griego


Sobre las dos formas de leer la lengua griega

Nociones de griego

Héctor B. Olea C.

Independientemente de por cual te inclines y a cuál consideres mejor; lo cierto es que hay dos formas de leer el griego: la tan popular y hasta ahora dominante pronunciación erasmiana o erásmica, y la pronunciación del griego moderno, la llamada pronunciación reucliniana.

Por supuesto, es preciso decir que el alfabeto del griego clásico, del griego koiné y del griego moderno es esencialmente el mismo; sin embargo, se distingue el griego moderno del clásico y del griego koiné en cuanto a los fonemas o sonidos que se le atribuyen a las letras del alfabeto y a algunas combinaciones de letras.

Nota: Una cosa es el inventario de letras que conforman el alfabeto de una lengua, y otra el inventario de fonemas de dicha lengua (los fonemas que se asocian a dicho alfabeto).

En consecuencia, un mismo alfabeto puede recibir en distintas etapas de la misma lengua un inventario distinto de fonemas o sonidos lingüísticos.  

Luego y, evidentemente, un mismo texto griego (del griego clásico, del griego koiné o del griego medieval posterior al griego koiné) puede ser leído de forma distinta según el sistema de lectura y transliteración o transcripción que se emplee (si la pronunciación erasmiana o si la pronunciación reucliniana), sin que esto implique una forma distinta de comprenderlo y de traducirlo.

Además, contrario a lo que erróneamente piensan algunas personas, no es cierto que la calidad de un curso de griego dependa del sistema de lectura que se adopte, si la pronunciación erasmiama o si la pronunciación reucliniana.

Consecuentemente, en lo personal, sugerimos que la persona que se involucre en el estudio de la lengua griega (griego cásico o griego koiné) debe conocer y poder usar con acierto tanto la pronunciación erasmiana como la reucliniana.

Por eso en nuestros cursos de griego procuramos capacitar a nuestros estudiantes para leer y transliterar un texto griego de manera acertada empleando la pronunciación erasmiana como la pronunciación reucliniana.

En tal sentido, también capacitamos a nuestros estudiantes para saber el sistema de lectura y pronunciación que está empleando una persona en su forma de leer, citar o transliterar un texto griego.

Por cierto, y como una nota adicional, cuando una persona habla de «griego kiní» está haciendo referencia a la misma etapa de la lengua griega conocida como «griego koiné», pues la única diferencia es que la expresión «griego kiní» es la lectura que se ajusta a la «pronunciación reucliniana», pero la expresión «griego koiné» se conforma a la pronunciación erasmiana.  

Es más, en honor a la verdad, la expresión «kiní» y la expresión «koiné» son el reflejo de una misma y única palabra griega, pero son el resultado de aplicar una forma distinta de lectura y pronunciación («kiní», según la pronunciación reucliniana; pero «koiné», según la pronunciación erasmiama).

O sea, que la pronunciación erasmiana y la pronunciación reucliniana asocian fonemas o sonidos distintos al núcleo vocálico que conforman las dos sílabas que componen la misma palabra griega que es leída «kiní» en conformidad a la pronunciación reucliniana, pero «koiné» según la pronunciación erasmiana.

Finalmente, a manera de ilustración, en la imagen anexa voy a emplear un texto del Nuevo Testamento Griego (griego koiné: Juan 15.1), y lo voy a transliterar en conformidad a la pronunciación erasmiana y luego según la pronunciación reucliniana, incluyendo, por supuesto, su debida traducción.

Muy a propósito de nuestro «Diplomado en lectura griega y traducción al español», un curso teórico y práctico de actualización y profundización, un curso ideal para las personas que ya conocen algo del griego clásico o koiné, pero que desean fortalecer la lectura del griego bíblico aplicando la pronunciación erasmiana y la reucliniana, y consolidar la práctica del análisis morfosintáctico y de la traducción fluida al español (inicia el sábado 9 de mayo).

Recuerda que el IDCB es lugar donde el estudio de las lenguas bíblicas no es un simple decorativo o complemento de un programa, plan de estudios o malla curricular que tiene sus propios y particulares objetivos; sino que el estudio y enseñanza profesional (aconfesional e independiente) de las lenguas bíblicas es nuestra especialización.

En el IDCB las lenguas bíblicas son el centro, son el declarado y determinado objeto de estudio, todo el año, año, por año, por supuesto, en distintos niveles y modalidades, pero siempre de manera profesional, aconfesional, crítica e independiente.

¡Inscripciones abiertas! ¡Todavía estás a tiempo!

Más información, modalidades de pago y matriculación Aquí

Nuestra oferta académica para mayo, junio y julio, cursos en el campo de las tres lenguas bíblicas


 

Nos complace presentar nuestra oferta académica para junio y julio, conformada por los tres siguientes cursos en el campo de las tres lenguas bíblicas. 

Primer curso: «Griego bíblico», el segundo año, un curso de actualización y profundización, dirigido al público general interesado en completar y actualizar sus estudios de la gramática del griego bíblico (un año de duración).

Segundo curso: «Griego bíblico», el segundo año, un curso de actualización y profundización, dirigido al público general interesado en completar y actualizar sus estudios de la gramática del hebreo bíblico (un año de duración).

Tercer curso: «Arameo bíblico», desde cero, estudio del vocabulario, la morfología (nominal y verbal), la sintaxis y la práctica de la traducción del arameo bíblico al español (un año de duración).

Un curso dirigido al público general interesado en poder leer, analizar y traducir la sección aramea de la Biblia Hebrea.

Recuerda que el IDCB es lugar donde el estudio de las lenguas bíblicas no es un simple decorativo o complemento de un programa, plan de estudios o malla curricular que tiene sus propios y particulares objetivos; sino que el estudio y enseñanza profesional (aconfesional e independiente) de las lenguas bíblicas es nuestra especialización.

En el IDCB las lenguas bíblicas son el centro, son el declarado y determinado objeto de estudio, todo el año, año, por año, por supuesto, en distintos niveles y modalidades, pero siempre de manera profesional, aconfesional, crítica e independiente.

¡Inscripciones abiertas! ¡Pregunta por el curso de tu interés!

Más información, modalidades de pago y matriculación Aquí



Traducción versus transliteración (transcripción) La palabra «aleluya» en el centro de esta cuestión


Traducción versus transliteración (transcripción)

La palabra «aleluya» en el centro de esta cuestión

Prof. Héctor B. Olea C.

La palabra, unidad fundamental de la comunicación lingüística, constituye una cadena fónica, o sea, una secuencia o cadena de sonidos lingüísticos o fonemas (unidad lingüística más pequeña carente de significado).

Por supuesto, toda palabra está constituida al menor por un morfema, (unidad lingüística más pequeña dotada de significado, con significado, léxico o gramatical).

Luego, si bien se cree que las versiones o traducciones de la Biblia siempre se traduce (que todo es traducción), lo cierto es que no siempre se traduce (no todo es traducción).

En realidad, y, en honor a la verdad, hay una serie de palabra o expresiones que se han hecho prácticamente universales, sin embargo, no constituyen propiamente una «traducción», sino una «transliteración» o «transcripción» de una expresión o término presente en los textos bíblicos en sus lenguas originales.

En tal sentido, es preciso decir que la tan popular y universal palabra «aleluya», generalmente empleada como expresión de alabanza o adoración; en realidad no es una traducción, sino más bien una transliteración de una expresión hebrea (presente sólo en el libro de los Salmos).

Consecuentemente, como transliteración que es, la palabra «aleluya» no transmite la carga semántica, el significado que tiene la expresión hebrea detrás de la misma (ni su constitución morfemática), sino la secuencia de fonemas (o sonidos lingüísticos) que representa.

Análisis y explicación de la expresión hebrea detrás de la palabra «aleluya»

La palabra expresión hebrea detrás de la palabra «aleluya» está conformada, por un lado, por un imperativo de la segunda persona masculina plural (ustedes), de la conjugación piel, de la raíz «lejalél» (alabar, elogiar, ensalzar, enaltecer, glorificar, etc.), o sea, «jalelú» (alaben ustedes, glorifiquen ustedes).

Observación: El imperativo hebreo «jalelú» (alaben ustedes, glorifiquen ustedes) aparece en la Biblia Hebrea en veinticinco versículos (en algunos en dos y hasta en tres ocasiones) en el libro de los Salmos, y otras dos veces en el libro de Jeremías (20.13; 31.7).

Por otro lado, el segundo elemento que conforma la expresión hebrea detrás de la palabra «aleluya», es «yaj», una forma abreviada del sagrado nombre (YHVH), funcionando como objeto o complemento directo del imperativo «jalelú» (alaben ustedes, glorifiquen ustedes).

Luego, el significado de la expresión hebrea «jalelu-yáj» es: «alaben ustedes al Señor», «glorifiquen ustedes al Señor», significado que, por supuesto, no comunica la cadena fónica griega «jaleluiá», tampoco la expresión latina «alleluia», «alleluja» (leer: «al-leluya») ni la cadena fónica española «aleluya».

Por otro lado, no es posible dejar de lado que, en efecto, en Jeremías 20.13 está presente la expresión «jalelú et- YHVH», en la cual la partícula intraducible y que marca el objeto determinado «et» (delante de YHVH), lo señala como objeto o complemento directo del imperativo «jalelú» (alaben ustedes, glorifiquen ustedes).

Pero esta vez la clásica versión griega (Septuaginta, Los LXX) no transliteró con la ya conocida «jaleluiá» (como en los Salmos), sino que tradujo con la expresión «ainésate autó» (alábenlo ustedes, comiencen a alabarlo ustedes).

En conclusión, la palabra española «aleluya» no es una traducción, pues no transmite el significado de la expresión hebrea detrás de la misma, sino más bien una transliteración que ha procurado reflejar, gracias al griego y luego al latín, la cadena fónica que constituye la referida expresión hebrea.

Finalmente, es preciso poner de relieve que la palabra «aleluya» nos ha llegado y se ha hecho universal gracias a la opción asumida por la clásica versión griega (Septuaginta, Los LXX), de transliterar en lugar de traducir.

A propósito de los dos cursos que iniciaron la semana pasada (uno en al campo del hebreo bíblico y otro en el campo del griego koiné) y para los cuales todavía estás a tiempo.

Recuerda que el IDCB es el lugar donde el estudio de las lenguas bíblicas no es un simple decorativo o complemento de un programa, plan de estudios o malla curricular que tiene sus propios y particulares objetivos; sino la concentración y especialización, el declarado y determinado objeto de estudio, en distintos niveles y modalidades.

¡Inscripciones abiertas! ¡Todavía estás a tiempo!

Altibajos en la serie «Reina Valera», La traducción de Juan 20.17 en el centro de esta cuestión


 

Altibajos en la serie «Reina Valera»

La traducción de Juan 20.17 en el centro de esta cuestión

Nociones y cursos de griego clásico y de griego koiné

 

Héctor B. Olea C.

Un hecho muchísimas veces constatado es que las versiones de la Biblia no siempre llegan a transmitir con precisión algunos matices que tiene el mensaje del texto bíblico en la lengua original.

Además, también es cierto que incluso manuales de las lenguas bíblicas, en algunos casos, tampoco ayudan mucho. 

En tal sentido, con este breve artículo me he propuesto poner de relieve un caso concreto, muy popular, por cierto, que involucra la sintaxis o redacción de una prohibición en mandato negativo en la lengua griega (clásico y koiné).

Es preciso decir que, a diferencia del español, la lengua griega establece ciertas diferencias entre una prohibición o mandato en negativo que se redacta empleando el tema temporal de presente, y la prohibición o mandato en negativo que emplea el aoristo (el tema temporal del aoristo, fuerte o débil).

Por supuesto, se ha de tener en cuenta que, en relación al modo indicativo, el presente griego equivale al presente del español, y el aoristo (primero o segundo) equivale al llamado pretérito perfecto simple (pretérito indefinido, o simple pretérito) incluso al pretérito perfecto.

Nota: El «aoristo primero» también recibe el nombre de «aoristo débil» (porque para su formación apela a un morfema extraño a la raíz verbal) y el «aoristo segundo» el nombre de «aoristo fuerte».

Pero en el resto de los modos, como en el imperativo, la diferencia entre un imperativo de presente y un imperativo aoristo (primero o segundo), no tiene que ver con el tiempo en que se supone que ocurre la acción verbal, sino con el aspecto de la acción verbal, o sea, con la forma en que se asume o concibe la acción del verbo.

En tal sentido, llama la atención que un manual de griego koiné o bíblico, muy viejo, por cierto, pero todavía útil y muy usado, afirma: “No hay distinción entre los tiempos del modo imperativo. El imperativo aoristo se refiere a la acción sin indicar su duración o repetición, mientras que el imperativo presente se refiere a la acción en forma descriptiva, continua o repetida… Generalmente, es difícil de hacer la distinción en la traducción” («Griego para principiantes», de J. Gresham Machen, 2003, por Editorial Vida, pero originalmente publicado en ingles en el año 1923).

Sin embargo, lo cierto es que el español cuenta con los recursos necesarios para transmitir las distinciones de matices que tiene el imperativo de presente y el imperativo aoristo, y los mandatos en negativo o prohibiciones en el tema temporal de presente respecto de los mandatos negativos o prohibiciones en el tema temporal del aoristo.

Luego, como principio general, una prohibición o mandato en negativo en el tema temporal de presente, procura evitar la continuidad de una acción ya en desarrollo, ya iniciada, y la prohibición redactada en el tema temporal del aoristo (débil o fuerte), procura evitar el inicio de una acción.

Consecuentemente, hay que tener en cuenta que el griego emplea una sintaxis propia para una prohibición en el tema temporal de presente y una sintaxis distinta para la prohibición en el tema temporal del aoristo.

Caso ilustrativo: La traducción de Juan 20.17 en la serie Reina Valera

¿Qué tipo de prohibición o mandato en negativo constituye en griego las palabras del Jesús resucitado a María Magdalena?

¿Cuál es la sintaxis empleada aquí, la de una prohibición en el tema temporal de presente o en el tema temporal del aoristo?

Respuesta: La sintaxis de una prohibición en el tema temporal de presente.

Sin embargo, ¿cómo ha sido traducida dicha sintaxis en la serie Reina Valera

Respuesta: Por un lado, de forma desacertada como la sintaxis de una prohibición en el tema temporal de presente, o bien, de forma imprecisa o ambigua. 

Por otro lado, de forma acertada como la sintaxis de una prohibición en el tema temporal del aoristo.

Ejemplos de la traducción desacertada:

«No me toques» (Biblia del Oso, la original obra de Casiodoro de Reina, 1569)

«No me toques» (Biblia del cántaro, de 1602, obra de Cipriano de Valera, revisión de la original obra de Casiodoro de Reina), así también las revisiones de 1862 y de 1865.

«No me toques» (Reina Valera 1909).

«No me toques» (Reina Valera 1960).

Pero al llegar a la revisión de 1995, con la llamada «Reina Valera 1995», se da un cambio notable y una corrección necesaria y acertada, con la traducción «suéltame». 

De todos modos, de manera curiosa, inexplicable y lamentable, con las dos revisiones posteriores a la Reina Valera 1995 (todas realizadas por las Sociedades Bíblicas Unidas), con la llamada «Reina Valera Contemporánea» (2011) y con la más reciente, Reina Valera 2020, se da un inexplicable y criticable retroceso.

Resulta que, como mostramos, desde la original obra de Casiodoro de Reina (1569) hasta la revisión de 1960, se mantuvo la desacertada traducción «no me toques»; pero con la revisión de 1995 (Reina Valera 1995) se produjo una innegable y acertada corrección, con la traducción «suéltame», si bien con una lamentable nota al pie de página que dice: Literalmente: «No me agarres» (mejor: «deja de agarrarme»).

De todos modos, resulta que, con las dos posteriores revisiones a la de 1995, en la llamada «Reina Valera Contemporánea» (2011) y en la llamada «Reina Valera 2020», inexplicable y erróneamente se retomó la desacertada traducción «no me toques», lo mismo que en la llamada «Reina Valera Gómez» de 2023.   

Finalmente, ¿cuál es el problema con la traducción «no me toques»?

Respuesta: Que es una traducción ambigua que no comunica con precisión el sentido de la sintaxis griega empleada en Juan 20.17 (una prohibición o mandato en negativo en el tema temporal de presente), y que procura detener una acción verbal ya en desarrollo, en proceso.

Por eso, la mayoría de las personas que han leído o comentado a Juan 20.17 (en la serie Reina Valera) en las revisiones anteriores a la revisión de 1995, por lo general y naturalmente han interpretado y concluido que el Jesús resucitado procuró evitar que María Magdalena lo tocara, hiciera algún tipo de contacto físico con él, cuando en realidad la sintaxis griega indica otra cosa. 

En conclusión, una traducción acertada de la sintaxis griega empleada en Juan 20.17, debe producir traducciones que pongan de manifiesto que las palabras de Jesús son el resultado de que María Magdalena ya había entrado en contacto físico con el Jesús resucitado.

Consecuentemente, son acertadas las traducciones: «suéltame» (Reina Valera 1995, Biblia de las Américas 1997, Nueva Biblia de las Américas 2005 y Reina Valera Actualizada 2015), «deja de tocarme» (Biblia de Jerusalén Quinta Edición, 2018, 2019), «deja de colgarte de mí» (Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras), «no me retengas» (mejor: «no me sigas reteniendo», Biblia Textual IV Edición), «no me detengas» (mejor: «no me sigas deteniendo» (Traducción en lenguaje actual), y otras que vayan en la misma línea.

Finalmente, como siempre, invito a considerar la imagen anexa con la cual espero ilustrar estas líneas.

A propósito de nuestra continua oferta profesional y académica todo el año, año por año, y de nuestra oferta académica, profesional y aconfesional para iniciar el próximo mes, conformada por un curso en el campo de la Biblia Hebrea, uno en el campo del griego clásico y dos cursos en el campo del griego koiné o bíblico.

Además, en el IDCB también ofrecemos clases intensivas y personalizadas, asesorías, acompañamiento, soporte y tutorías especializadas, enfocadas en las necesidades particulares del estudiante o institución.

Más información, modalidades de pago y matriculación Aquí


 

 

 


¿Por qué mes has abandonado? O ¿Para qué me has abandonado? Salmo 22.1; Marcos 15.34; Mateo 27.46

 
¿Por qué mes has abandonado? O ¿Para qué me has abandonado?
Nociones de morfosintaxis hebrea y griega
Salmo 22.1; Marcos 15.34; Mateo 27.46

Héctor B. Olea C.

En los relatos de la llamada «pasión de Cristo», es innegable la apelación al Salmo 22.1 (considerado «el Salmo de la pasión»), por parte de los Evangelios canónicos.

Sin embargo, nuestro trabajo se va a concentrar en el análisis de la expresión hebrea detrás de la tan conocida traducción de la versión Reina Valera 1960: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?»

En efecto, en su clásica y monumental obra, «La muerte del mesías», Raymond E. Brown le dedica todo un apéndice a la dependencia del Salmo 22 de los relatos evangélicos de la pasión («La muerte del mesías», tomo II, apéndice VII, páginas 1701-1715).

En todo caso, insisto, lo que me he propuesto con este breve artículo es, estrictamente, llamar la atención respecto del significado de la expresión hebrea traducida ¿por qué me has desamparado? ¿por qué me has abandonado?, la forma en que fue reflejada en el Tárgum (traducción aramea), la forma en que la tradujo la clásica versión griega (LXX, Septuaginta), y la manera en que la traducción griega fue citada por Marcos y por Mateo; no su interpretación teológica.

Es más, desde el punto de vista puramente teológico, Mateo Bautista en su obra «La pasión de Cristo, 151 preguntas y respuestas» (Editorial San Pablo, 2006), ofrece una perspectiva teológica con la cual se puede o no estar de acuerdo, al proponer su respuesta a la pregunta: ¿Murió Jesús sintiéndose abandonado? (pregunta 127)

Y su respuesta es: “Jesús no murió sintiéndose abandonado por el Padre, sino abandonado en el Padre, que siempre tiene la última palabra de vida” (páginas 127 y 128).

Iniciemos, pues, nuestra aventura.

En primer lugar, análisis de la expresión hebrea empleada en el Salmo 22.1 (ver imagen anexa)

Si bien es cierto que es en la imagen anexa que voy a citar el texto hebreo, su traducción y transliteración, aquí quiero hacer algunas necesarias y oportunas observaciones.

En primer lugar, considero de lugar traer a colación un fragmento de las palabras de la obra «Salmos», de Luis Alonso Schokel y Cecilia Carniti, dos tomos, publicada por Verbo Divino, año 1992, al comentar el Salmo 22, cito:

“El salmo encaja perfectamente en los cánones de la súplica individual, con sus dos componentes mayores, petición de auxilio en la tribulación, promesa de alabanza y acción de gracias por la liberación. La súplica se apoya en diversas motivaciones: el orante describe su situación trágica, apela a lo que es y ha sido el Señor, para otros y para él. Si bien la liberación es personal, promete una acción de gracias pública y ritual...”

“Siendo una súplica tan extraordinaria, de un inocente perseguido y liberado, el salmo, más que ningún otro texto del Antiguo Testamento, ha influido en los relatos evangélicos de la pasión. Recíprocamente, exaltado su sentido por ese aprovechamiento en el Nuevo Testamento, el salmo ha visto crecer su sentido”.

Por otro lado, quiero llamar la atención respecto de la expresión hebrea detrás de la traducción «¿por qué?» («lamá»), que, también, legítimamente, puede indicar propósito o finalidad, o sea, ¿para qué me has abandonado? ¿Con qué objetivo? ¿Con qué finalidad?

Por supuesto, si se hiciera un experimento y le preguntáramos a un número determinado de persona respecto de cómo han interpretado y asumido traducción: ¿Por qué?, es muy probable que una gran mayoría diga que, indicando causa, no finalidad (para qué).

En segundo lugar, análisis de la traducción del Tárgum (traducción aramea) ver imagen anexa)

Igual que en el texto hebreo, la expresión aramea detrás de la traducción «¿por qué?» («metúl ma»), también ofrece la posibilidad de ser asumida, legítimamente, como indicando finalidad, o sea, ¿para qué me has abandonado? ¿Con qué objetivo? ¿Con qué finalidad?

En tercer lugar, análisis de la expresión empleada por la clásica versión griega (ver imagen anexa)

A diferencia de lo que ocurre con la expresión hebrea («lamá») y con la expresión aramea («metúl ma»), la expresión griega empleada por la clásica versión griega («jína ti») indica, ante todo, propósito o finalidad: ¿para qué? ¿con qué finalidad? ¿A fin de qué?

Además, la traducción griega incluye una demanda que no está presente en el texto hebreo masorético ni en el Tárgum (traducción aramea), me refiero a la frase: «atiéndeme» (en griego «prósjes moi»).

Por cierto, tampoco Marcos y Mateo se hacen eco de esta demanda.

En cuarto lugar, análisis de la forma griega empleada por Marcos (ver imagen anexa)

Siguiendo a la clásica versión griega, aunque sin emplear precisamente las mismas palabras, la misma redacción, la expresión empleada por Marcos («eis ti») ante todo indica finalidad o propósito: ¿para qué? ¿con qué finalidad? ¿A fin de qué?

En quinto lugar, análisis de la forma griega empleada por Mateo (ver imagen anexa)

Por su parte, Mateo, que también va en la misma línea que Marcos, sin embargo, emplea prácticamente la misma expresión usada en la clásica versión griega: «jinatíme»: ¿para qué? ¿con qué finalidad? ¿A fin de qué?

Finalmente, insisto, para una mejor comprensión de estas líneas, favor de considerar la imagen anexa.

A propósito de nuestra continua oferta profesional y académica todo el año, año por año, y de nuestra oferta académica, profesional y aconfesional para iniciar el próximo mes, conformada por un curso en el campo de la Biblia Hebrea, uno en el campo del griego clásico y dos cursos en el campo del griego koiné o bíblico.

Además, en el IDCB también ofrecemos clases intensivas y personalizadas, asesorías, acompañamiento, soporte y tutorías especializadas, enfocadas en las necesidades particulares del estudiante o institución.

Más información, modalidades y vías de pago Aquí


El «caso dativo» de objeto directo, de objeto indirecto y de complemento de destinatario (de beneficiario)


 

El «caso dativo» de objeto directo, de objeto indirecto y de complemento de destinatario (de beneficiario)

Nociones de griego clásico y de griego koiné

Héctor B. Olea C.

Como se sabe, la flexión nominal griega (declinación) tiene cinco casos: nominativo, genitivo, dativo, acusativo y vocativo.

Pero en este breve artículo vamos a considerar estrictamente tres de las funciones sintácticas del «caso dativo»: el dativo de objeto o complemento directo, el dativo de objeto o complemento indirecto y el dativo de complemento de destinatario (de beneficiario).

Desinencias del dativo en las tres declinaciones griegas

En una imagen anexa mostraré las desinencias del caso dativo, en singular y en plural, en los tres géneros (masculino, femenino, neutro), y en conformidad a las tres declinaciones griegas (primera, segunda y tercera).

El dativo de objeto o complemento directo

En la lengua griega hay un conjunto de verbos transitivos que no se complementan con el esperado «caso acusativo» (el ideal y dominante caso del objeto o complemento directo de los verbos griegos transitivos).

O sea, son verbos transitivos que su objeto o complemento directo no se presenta en el «caso acusativo», sino en el «caso dativo».

Entre estos verbos están los que enfatizan relaciones personales estrechas, como: servir, adorar, agradecer, dar gracias, creer, ayudar, y verbos que representan autoridad o sumisión a ésta, como: ordenar, mandar, instruir, ordenar, dirigir, comandar, avisar, censurar, reprender, desobedecer, seguir, etc. («Gramática de griego clásico y helenístico», de Manuel Alexandre Júnior, Herder, 2016).

Caso ilustrativo: Mateo 9.9

Aquí en la expresión «sígueme», vemos el imperativo presente activo, segunda persona del singular, del verbo «akoluzéo» (yo sigo a), más «moi», el caso dativo del pronombre personal de la primera persona del singular, «egó» (yo): «akolúzeimoi»: «sígueme» (sígueme tú a mí).

El dativo de objeto o complemento indirecto

El llamado «dativo puro», o «dativo propio», es el dativo que funciona como objeto o complemento indirecto, por supuesto, de un verbo transitivo.

Ahora bien, respecto de la traducción del dativo de complemento u objeto indirecto, es preciso tener en cuenta las siguientes observaciones.

El dativo de complemento u objeto indirecto puede ser traducido al español de dos maneras.

Por un lado, con la redacción del complemento u objeto indirecto del español, empleando la forma del complemento indirecto del pronombre personal de la tercera persona singular (le) y plural (les), o la preposición «a» (o ambos: «le dio un regalo a su amiga»).

Por ejemplo: «Jesús dijo a él» (o «Jesús le dijo»): Marcos 14.30

«Entonces dijo a los judíos» (o «entonces les dijo…»): Juan 19.14

Por otro lado, el dativo griego de complemento u objeto indirecto, se puede traducir al español con el llamado «complemento de destinatario» o «complemento de beneficiario», empleando la preposición «para».

Por ejemplo, en Génesis 8.20, en la traducción: «Y Noé edificó un altar para el Señor» («para el Señor», según el texto hebreo; pero «para Dios» según la traducción griega), las expresiones «para el Señor» y «para Dios» constituyen «dativos de complemento de destinatario» (o «de beneficiario»).

Pero la traducción de Génesis 8.20 asumiendo los dativos empleados como «dativos de objeto o complemento indirecto», la traducción iría en la siguiente línea: «Y Noé le edificó un altar al Señor» («al Señor», según el texto hebreo; pero «a Dios» según la traducción griega).

A propósito de los distintos cursos de griego que forman parte de nuestra oferta profesional y académica para marzo y abril (y con la oferta limitada de un 40 % de descuento hasta el 30 de este mes, para los cursos de marzo, y hasta el 28 de febrero para los cursos que inician en abril).

Y muy a propósito de nuestra continua oferta de clases intensivas y personalizadas, asesorías, acompañamiento, soporte y tutorías especializadas, enfocadas en las necesidades particulares del estudiante o institución.


¡Inscripciones abiertas!

Más información, modalidades de pago y matriculación Aquí



Sobre la acentuación griega, algunas observaciones puntuales, cursos de griego online


Sobre la acentuación griega

Algunas observaciones puntuales


Héctor B. Olea C.

Generalmente la acentuación es un tema que recibe un tratamiento mínimo o bien se deja de lado, tal vez, en la mayoría de los cursos de griego koiné incluso de griego clásico.

Sin embargo, en nuestros cursos de griego (clásico y koiné) siempre lo enfocamos con el mismo rigor y esmero con que abordamos los temas generales de la morfosintaxis griega (gramática).

Ahora bien, a diferencia del español que clasifica las palabras con base a su sílaba tónica (lleven tilde o no, según la ortografía vigente): 1) agudas (última sílaba tónica), 2) graves (penúltima sílaba tónica), 3) esdrújulas (antepenúltima sílaba tónica), 4) sobre esdrújulas (trasantepenúltima sílaba tónica); en griego clásico y koiné las palabras se clasifican, como en español, por la sílaba tónica; pero también por el tipo de acento que tengan (agudo, circunflejo, grave).

Obviamente, no podemos negar que, en el griego moderno, a partir de la reforma ortográfica de 1982, solamente existe el acento agudo.

Finalmente, en la imagen anexa explico la clasificación de las palabras griegas atendiendo a su sílaba tónica y al acento que tengan, tal y como se observan en las ediciones impresas del Nuevo Testamento Griego.

A propósito de nuestra oferta de clases intensivas y personalizadas, asesorías, acompañamiento, soporte y tutorías especializadas, enfocadas en las necesidades particulares del estudiante o institución.

Más información, modalidades de pago y matriculación Aquí


«Jará» («hará») en Isaías 7.14, ¿verbo o sustantivo? Nociones de morfosintaxis (gramática) hebrea


 
«Jará» («hará») en Isaías 7.14, ¿verbo o sustantivo?
Nociones de morfosintaxis (gramática) hebrea

Héctor B. Olea C.

Reaccionando en contra de la traducción en futuro, «concebirá», de la versión Reina Valera1960, en más de una ocasión he escuchado decir que en el texto hebreo de Isaías 7.14 el verbo «concebir» está en tiempo pasado.

Ahora bien, ¿es esto cierto? ¿Qué tanto dominan la gramática hebrea las personas que dicen esto?

Veamos.

Por un lado, la traducción «concebirá» (RV 1960) es la traducción de la palabra hebrea «jará» («hará»).

Pero, no es posible negar que la palabra «jará» («hará») puede ser una forma verbal (de la tercera persona masculina singular, con un sujeto masculino singular) o un sustantivo femenino singular (que funciona como un adjetivo, como un atributo).

Por otro lado, ¿a cuál de estas dos opciones favorece la sintaxis hebrea?

En nuestra opinión, para responder adecuadamente esta pregunta, es preciso tener en cuenta las siguientes consideraciones.

En primer lugar, cuando la palabra «jará» («hará») es verbo, que tiene de sujeto nominal un sustantivo de género masculino y singular, y como sujeto pronominal a la tercera persona masculina singular; pero cuando es un sustantivo (y que funciona como un adjetivo o atributo en una oración atributiva o nominal, estará sintácticamente relacionado con un sujeto femenino singular (que es el caso de Isaías 7.14).

En tal sentido, cuando la palabra «jará» («hará») funciona como verbo, ha de tener de sujeto a la tercera persona masculina singular (aunque en sentido figurado, como se puede observar en el Salmo 7.14, o 15), o a un sustantivo masculino singular; jamás a la tercera persona femenina singular o un sustantivo femenino singular, que es el caso de Isaías 7.14.

Consecuentemente, «jará» («hará») como verbo (en el Salmo 7.14 o 15) tiene de sujeto a la tercera persona masculina singular, la misma tercera persona masculina singular de la forma verbal que la precede, «yejabel», un imperfecto de la conjugación piel, tercera persona masculina singular del verbo «lejabél» (concibió).

Nota: En lo que al hebreo bíblico respecta, la raíz «lejabél» puede tener tres sentidos distintos: 1) tomar algo como garantía o fianza, actuar como fiador o empeñarse; 2) concebir, en sentido literal (una mujer), en sentido figurado (un hombre; 3) hacer daño, perjudicar, destrozar.

Obviamente, no es posible olvidar que en hebreo el género gramatical es uno de los accidentes gramaticales del verbo, cosa que no ocurre en griego ni en español.

En consecuencia, la palabra «jará» («hará») no puede ser asumida en Isaías 7.14 como una forma verbal, pues allí no está conectada sintácticamente con un sustantivo masculino singular (sujeto nominal) ni tiene como sujeto pronominal a la tercera persona masculina singular.

Insisto, en Isaías 7.14 la palabra «jará» («hará»), como verbo en el perfecto cal (qal) de la tercera persona masculina singular, no puede tener un sujeto femenino singular, pues, como verbo, es una forma verbal de la tercera persona masculina singular.

Luego, la forma verbal femenina y contraparte de la forma masculina «jará» («hará»), es «jaratá» («haratá»), que sí ha de tener un sujeto femenino singular, como se puede observar en Génesis 16.4 y 5, teniendo de sujeto nominal a Agar, un sustantivo y sujeto femenino singular.

Consecuentemente, como verbo que ha de tener un sujeto femenino singular, «jaratá» (ella concibió), no «jará» («hará»), no está presente en Isaías 7.14).

La palabra «jará» («hará») en Isaías 7.14 es un sustantivo (que funciona como adjetivo)

Después de poner de relieve que, gramaticalmente (morfosintácticamente) «jará» («hará») no puede ser una forma verbal (verbo conjugado) en Isaías 7.14, porque como verbo habría de tener un sujeto masculino singular (como en el Salmo 7.14 o 15; pero como en Isaías 7.14 está conectada sintácticamente con un sustantivo femenino singular, «ja-almá» (la joven, la muchacha, la mujer joven), no queda otra opción que asumir que «jará» («hará») en Isaías 7.14 es un sustantivo (que funciona como un adjetivo) en una construcción oracional atributiva o nominal.

Pero, ¿cómo funciona «jará» («hará»)? ¿Cómo un adjetivo atributivo o como un adjetivo predicativo?

En virtud de que en Isaías 7.14 la palabra «jará» («hará») aparece conectada sintácticamente a un sustantivo femenino determinado, sin embargo «jará» («hará») está indeterminado; tenemos que concluir que en Isaías 7.14 está presente una oración atributiva (nominal) en la cual «ja-almá» (la joven) funcionan como sujeto (femenino singular), y «jará» («hará») como un atributo (femenino singular).

Por supuesto, se ha de tener siempre presente que las oraciones atributivas o copulativas (nominales), desde el punto de vista temporal son más bien neutras o atemporales. En otras palabras, que no expresan por sí mismas un valor temporal específico, pues su valor temporal depende más bien del contexto.

Es decir, las oraciones atributivas, copulativas o nominales, se sitúan temporalmente en el tiempo o esfera temporal (del presente, del pasado o del futuro) que indique o sugiera el contexto.

En suma, como oración atributiva o copulativa (nominal) que realmente es, la expresión hebrea «ja-almá jará» («hará»), contextualmente, muy bien puede ser traducida: la joven está embarazada, la joven estaba embarazada, la joven estuvo embarazada (concibió), la joven estará embarazada (concebirá).

En conclusión, independientemente del tiempo en que se sitúe la oración atributiva (nominal) «ja-almá jará», una cosa es cierta e indiscutible: en Isaías 7.14 «jará» («hará»), no es verbo (y estrictamente de la tercera persona masculina singular), sino un «sustantivo» (sintácticamente un atributo femenino singular).

Como siempre, invito a considerar la imagen anexa con la cual espero hacer más comprensibles estas líneas.

Muy a propósito de nuestra oferta profesional y académica para enero 2026 (en el campo de la lengua hebrea y de la Biblia Hebrea), y apropósito de nuestra continua oferta de clases intensivas y personalizadas, asesorías, acompañamiento, soporte y tutorías especializadas, enfocadas en las necesidades particulares del estudiante o institución.