miércoles, 11 de enero de 2017

Un sentido en la «voz media», pero otro en la «voz activa»


Cuestiones de lingüística, exégesis y traducción bíblicas

Un artículo originalmente escrito para la revista «Locademia de Teología»


Héctor B. Olea C.

A modo de introducción:

El objetivo de este artículo es ayudar a las personas que de una forma u otra tienen acceso al Nuevo Testamento Griego y a la Septuaginta (versión griega del Tanaj), en un aspecto particular del idioma griego koiné, arrojando un poco de luz a la problemática que envuelve a algunos verbos que tienen un significado y sentido en la voz activa, pero otro distinto en la voz media. Para analizar esta cuestión vamos a considerar la presencia y uso del verbo «árjo» principalmente en el Nuevo Testamento griego, aunque también y de forma secundaria, en la Septuaginta.  

Por supuesto, antes de adentrarnos en sí en el análisis del uso del verbo «árjo» en el NT y la Septuaginta, vamos a arrojar primero un poco de luz sobre una serie de elementos que son vitales para la comprensión adecuada de la cuestión que nos hemos propuesto analizar en este artículo.

La cuestión de la «voz» («diátesis») en castellano y en las lenguas bíblicas

La «voz» (o «diátesis») es una categoría gramatical que se realiza en el verbo y que indica si el sujeto es exterior (voz activa) o interior (voz media y voz pasiva) al proceso de la realización de la acción verbal.

En otras palabras y, en primer lugar, la voz indica si la acción verbal es realizada por el sujeto («voz activa», en la que el sujeto es exterior a dicha acción verbal); en segundo lugar, si la acción verbal además de ser realizada por el sujeto, se verifica en el sujeto mismo o en el ámbito estrechamente relacionado con el sujeto («voz media», como acción reflexiva: “me caigo”, “me veo”; y «voz media», como de interés personal y particular del sujeto: “compro para mí”, “busca para él”); y en tercer lugar, si la acción verbal se verifica en el sujeto (sujeto paciente), pero realizada por otro («voz pasiva», donde la acción verbal recae o se verifica en el sujeto, pero realizada por un agente distinto al sujeto, por lo general señalado con la preposición «por»: “explicado por ella”).

Ahora bien, respecto de las lenguas bíblicas, es preciso decir que tienen más en común el sistema verbal del idioma original del NT (el griego koiné, «je koiné diálektos») y el sistema verbal castellano, que lo tiene en común el sistema verbal hebreo con el sistema verbal castellano y con el sistema verbal de la lengua griega misma.

De todos modos, podemos decir que el sistema verbal del idioma original del AT, el «hebreo judaico», involucra tres tipos de acciones verbales básicas: 1) una acción simple o básica (de «voz activa»: “mató”; de «voz pasiva»: “fue muerto”; de «acción reflexiva»: “se suicidó”); 2) una acción intensiva (de «voz activa»: “asesinó”; de «voz pasiva»: “fue asesinado”; y de «acción reflexiva»: “se mató violentamente”); 3) una acción causativa (de «voz activa»: “hizo matar”; y de «voz pasiva»: “fue movido a matar”).
Por su parte, el sistema verbal del griego koiné, tiene tres voces: 1) la «voz activa»  (en la que el sujeto, «sujeto agente», realiza la acción y queda al exterior de ella: “yo desato”); 2) la «voz media» (ante todo y principalmente, indicando una acción que el sujeto realiza en su particular interés o beneficio: “yo desato para mí”); 3) la «voz pasiva», en la que el sujeto no es “agente”, sino más bien “paciente”, que sufre o se verifica en él la acción verbal, y es otro agente quien realiza la acción verbal: “soy desatado”, “fui desatado”, “seré desatado”).

Por otro lado, llama la atención que mientras que en el hebreo no es común identificar al agente que realiza la acción verbal en la voz pasiva, en el griego como en castellano es común que se identifique o señale al agente que realiza la acción del verbo en la voz pasiva; identificado y precedido en castellano por la preposición «por» (“soy enseñado por el profesor”); y en griego por la preposición «jupó» delante del sustantivo o pronombre agente, en caso genitivo («didáskomai jupó tu kuríu»: “soy enseñado por el señor”). 

Ahora, después de una necesaria introducción al contexto y campo a los que les es propio el enfoque y el análisis que supone este artículo; me concentro ahora en el asunto que me propuse abordar en este trabajo: el uso del verbo «árjo» en el Nuevo Testamento griego y en la Septuaginta.

En el contexto del idioma original del NT podemos decir que un verbo regular, un verbo con una morfología básica estándar, es un verbo cuya forma básica (la que aparece en los diccionarios, léxicos y vocabularios) es de voz activa, con una morfología de la voz activa, en modo indicativo, y siempre en la primera persona del singular, por ejemplo, “yo veo”; a diferencia del verbo hebreo cuya forma básica (la que aparece en los diccionarios, léxicos y vocabularios) siempre es la tercera persona masculina singular y en voz activa (“él  creó”); y a diferencia del castellano, cuya forma básica (la que aparece en los diccionarios, léxicos y vocabularios) está en infinitivo simple (“amar”, “correr”, “partir”).  

Por otro lado, existe un reducido número de verbos griegos cuya forma básica (la que aparece en los diccionarios, léxicos y vocabularios) es anómala, pues más bien tienen una morfología de «voz media» o «pasiva» (y no de la «voz activa» como habría de esperarse); aunque sí en la primera persona singular y en modo indicativo, e indicando una acción que se realiza en «voz activa». En otras palabras, son verbos con una morfología básica de voz media o pasiva, que sólo se usan y existen con dicha morfología, pero con el sentido de la voz activa.

A este reducido número de verbos con esta morfología básica, por lo general se les llama «deponentes» o «defectivos». Tales verbos tienen una forma básica con la terminación «omai» (ejemplos, «érjomai»-“vengo”, “voy”; «guínomai»-“soy”, “llego a ser”; «poréuomai»-“vengo”, “voy”, “me marcho”.      

Uso del verbo «árjo» en el Nuevo Testamento Griego y en la Septuaginta

Según el «Nuevo léxico-español del Nuevo Testamento», por Jorge Fitch Mckibben (publicado por Casa Bautista de Publicaciones, 1985), el verbo «árjo», se encuentra ochenta seis veces (86) veces en el Nuevo Testamento griego.

Una característica interesante del verbo «árjo», es que en la voz activa significa: “yo gobierno”, “rijo”, “ejerzo el poder”; pero en la voz media significa: “yo comienzo”, “yo inicio”.

Un ejemplo del verbo «árjo» en voz activa, es el infinitivo presente activo «árjein» en Marcos 10.42, traducido por la Reina Valera 1960 como «gobernantes».     

Otro ejemplo de este uso del verbo «árjo», lo encontramos en Romanos 15.12, donde una vez más tenemos el infinitivo presente activo «árjein», traducido por la Reina Valera1960 como «regir».

Ahora bien, el uso más frecuente del verbo «árjon» con el sentido de la voz activa (“yo gobierno”, “rijo”, “ejerzo el poder”), lo tenemos en el uso del sustantivo «árjon»: “gobernante”, “príncipe”, “jefe”, “magistrado” (presente treinta y siete veces en el NT griego), y que en realidad es el participio masculino activo singular, en caso nominativo, del verbo «árjo».  

Algunos textos donde está presente el participio «árjon» son: Mateo 9.34, RV 1960 “príncipe”; griego «árjonti» (dativo singular); Mateo 20.25, RV 1960 “gobernantes”; griego «joi árjontes» (nominativo plural); Lucas 12.58,  RV 1960, “magistrado”; griego «árjonta» (acusativo singular); Lucas 14.1, RV 1960 “gobernante”; griego «arjónton» (genitivo plural).

Consideremos ahora algunos ejemplos del uso del verbo «árjo» en la voz media (“yo comienzo”, “yo inicio”).

Mateo 4.17 y Hechos 1.1, RV 1960, “comenzó”; griego «érxato» (aoristo primero, voz media, indicativo, tercera persona singular); Hechos 11,4, RV 1960 “comenzó”; griego «arxámenos» (participio aoristo medio, masculino, nominativo singular); Hechos 11.15, RV 1960 “comencé”; griego «árxasthai» (infinitivo aoristo medio).

Además, y como evidencia de que también en la Septuaginta se observó la distinción del sentido del verbo «árjo» en la voz activa, de su sentido en la voz media; quiero poner de relieve la presencia del verbo «árjo» en voz activa (“yo gobierno”, “rijo”, “ejerzo el poder”) en Jueces 9.22; y su uso en la voz media (“yo comienzo”, “yo inicio”) en Génesis 18.27.

Pues bien, en Jueces 9.22, tenemos la forma verbal «érxen», que es de tiempo aoristo primero, modo indicativo, voz activa, tercera persona del singular del verbo «árjo». En consecuencia, dado que la forma verbal «érxen» está en la voz activa, su traducción correcta es: “dominó”, “gobernó”, “rigió”. Obsérvese aquí la traducción de la RV 1960 “hubo dominado”.

Por otro lado, un ejemplo del uso del mismo verbo «érxen» en la Septuaginta, pero en voz media lo encontramos en la forma verbal «erxámen» (tiempo aoristo primero, modo indicativo, voz media, primera persona singular), en Génesis 18.27. Obsérvese aquí la traducción de la RV 1960 “he comenzado.” 

Finalmente, el sentido del verbo «árjo» en la voz media se pone de manifiesto en el sustantivo «arjé»: “comienzo”, “principio”, “origen”, “punto de partida”, etc. (palabra aguda y sin «iota suscrita» en la «eta»), palabra sustantivo derivada del verbo «árjo», y con una morfología similar a la de la forma verbal del mismo verbo «árjo» en tiempo presente, voz media y pasiva, modo subjuntivo, segunda persona singular, o sea, «árje» (palabra grave y con una «iota suscrita» en la «eta»), forma verbal que, por cierto, es común a la del subjuntivo presente, activo, tercera persona singular.        

Dos pasajes muy conocidos, donde se pone de manifiesto el uso del sustantivo «arjé», es Génesis 1.1 en la Septuaginta, traduciendo a la hebrea «bere’shit»; y Juan 1.1, como reflejo del texto de la Septuaginta al traducir a Génesis 1.1. Otro pasaje donde observamos la presencia del sustantivo «arjé», es Juan 6.64, donde la RV 1960 tradujo “desde el principio”; el griego «ex arjés», en caso genitivo singular.   

Finalmente, llama la atención que a pesar de tener toda la evidencia en contra, el «Léxico Griego-Español del Nuevo Testamento» de Alfred E. Tuggy (publicado por Editorial Mundo Hispano), describa y explique la forma media pasiva de tiempo presente, del verbo «árjo», o sea, «árjomai», como si fuera un verbo “deponente” o “defectivo”, particular y distinto al verbo «árjo».   

Conclusión: A la luz del análisis presentado, es preciso que las personas que tengan acceso al Nuevo Testamento griego y a la Septuaginta, no pierdan de vista el hecho de que el verbo «árjo» tiene un significado en la «voz activa» y otro distinto en la «voz media», o sea, que deben evitar confundir el uso del verbo «árjo» en las formas de la «voz activa», con el uso de dicho verbo en las formas de la «voz media». El no hacerlo, implicará graves problemas de interpretación, de comprensión de la gramática griega, de traducción y, por supuesto, pondrá de manifiesto una muy pésima exégesis. 

Bibliografía:

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Deiana, Giovanni, Spreafico, Ambrogio. (1995). Guía para el estudio del Hebreo Bíblico. Madrid: Sociedad Bíblica.

Elliger, Karl, Rudolph, Whilhelm. (1997). Biblia Hebraica Stuttgartensia. Alemania: Deutsche Bibelgesellschaft Stuttgart.

E. Tuggy, Alfred. (1996). Léxico Griego-Español del Nuevo Testamento. Texas: Editorial Mundo Hispano.

Farfán Navarro, Enrique. (2001). Gramática Elemental del Hebreo Bíblico. Navarra: Editorial Verbo  Divino.

Fitch Mckibben, Jorge. (1981). Nuevo Léxico Griego-Español del Nuevo Testamento. Texas: Casa Bautista de Publicaciones.

García  Santos, Amador-Ángel. (2003). Introducción al Griego Bíblico. Navarra: Editorial Verbo Divino.

Hanna, Roberto. (1997). Sintaxis Exegética del Nuevo Testamento Griego. Texas: Editorial Mundo Hispano.
Lázaro Carreter, Fernando. (1998). Diccionario de términos filológicos. Madrid: Editorial Gredos.

Leder C.,  Arie C. (1989). Introducción al Hebreo Bíblico. Michigan: C.I.T.E.

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Rahlfs, Alfred. (1979). Septuaginta. Alemania: Deutsche Bibelgesellschaft Stuttgart.


¡Hasta la próxima!



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